La televisión estatal iraní fue hackeada el 20 de enero de 2026, mostrando mensajes del hijo exiliado del difunto Shah de Irán. El incidente ocurrió en medio de las protestas en curso dentro del país, lo que llevó a las autoridades iraníes a iniciar una investigación para identificar y detener a los responsables.
Según Soraya Lennie, informando sobre el incidente, las autoridades están caracterizando a los individuos involucrados como espías e infiltrados que son acusados de instigar el caos durante las recientes manifestaciones. Los métodos específicos utilizados para violar la seguridad de la emisora estatal siguen bajo investigación, pero las evaluaciones iniciales sugieren un ciberataque sofisticado.
El incidente de hackeo plantea preocupaciones sobre la infraestructura de seguridad que protege a los medios estatales iraníes. Expertos en ciberseguridad señalan que los medios de comunicación patrocinados por el estado son a menudo objetivos de alto valor para grupos que buscan interrumpir los mensajes del gobierno o promover opiniones disidentes. "Ataques de esta naturaleza demuestran la creciente vulnerabilidad de los sistemas de transmisión a actores decididos", declaró un analista de seguridad que solicitó el anonimato debido a la sensibilidad del asunto.
El incidente se produce en un momento de mayor tensión política en Irán, con protestas generalizadas impulsadas por quejas económicas y llamamientos a la reforma política. La aparición de mensajes del hijo exiliado del Shah es particularmente significativa, dado el contexto histórico y el peso simbólico de la antigua monarquía.
Las autoridades iraníes aún no han publicado detalles específicos sobre las herramientas o técnicas empleadas en el ataque. Sin embargo, han indicado que están trabajando para mejorar la seguridad de los medios de comunicación controlados por el estado para evitar futuros incidentes. La investigación está en curso y las autoridades están apelando al público para obtener cualquier información que pueda ayudar a identificar a los autores. El impacto a largo plazo del hackeo en la confianza pública en los medios estatales y la capacidad del gobierno para controlar el flujo de información está aún por verse.
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