Tres cardenales de la Iglesia Católica en los Estados Unidos han expresado fuertes críticas a la política exterior de la administración Trump, afirmando que las acciones recientes amenazan las relaciones internacionales y podrían conducir a un sufrimiento generalizado. Una declaración conjunta emitida por los cardenales Blase Cupich, Robert McElroy y Joseph Tobin citó preocupaciones específicas, incluida la búsqueda de Groenlandia por parte de la administración, la intervención militar en Venezuela y las reducciones en la ayuda humanitaria.
Los cardenales argumentaron que estas políticas socavan la dignidad humana y ponen en peligro la paz mundial. "El papel moral de nuestro país para enfrentar el mal en todo el mundo, sostener el derecho a la vida y la dignidad humana, y apoyar la libertad religiosa están todos bajo examen", decía la declaración. Las declaraciones se hicieron tras la elección del Papa León XIV en el Pontificio Colegio Norteamericano en Roma el 9 de mayo de 2025, donde los cardenales Tobin y Cupich asistieron a una conferencia de prensa.
La posible adquisición de Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, ha sido un tema polémico, que plantea interrogantes sobre la soberanía y la autodeterminación. Históricamente, Estados Unidos ha mostrado interés en la ubicación estratégica de Groenlandia, particularmente durante la Guerra Fría. Sin embargo, la reciente búsqueda se ha topado con la resistencia de Dinamarca y ha provocado un debate internacional sobre la explotación de recursos y la influencia geopolítica en la región ártica, una región cada vez más vulnerable al cambio climático y que atrae la atención de varias potencias mundiales.
La acción militar en Venezuela, una nación que lidia con la inestabilidad política y económica, ha exacerbado aún más las tensiones en América Latina. La declaración de los cardenales refleja la preocupación de que las políticas intervencionistas puedan desestabilizar la región, lo que provocaría más crisis humanitarias y desplazamientos. La Iglesia Católica ha desempeñado durante mucho tiempo un papel mediador en Venezuela, abogando por un diálogo pacífico y una resolución de los conflictos internos del país.
Además, los recortes a la ayuda humanitaria fueron criticados por las consecuencias potencialmente devastadoras en las comunidades vulnerables de todo el mundo. Estados Unidos ha sido históricamente un importante proveedor de asistencia humanitaria, y las reducciones en la ayuda podrían afectar los programas que abordan la pobreza, las enfermedades y el socorro en casos de desastre. Los cardenales enfatizaron el imperativo moral de ayudar a los necesitados, independientemente de las consideraciones políticas.
La Iglesia Católica, con su alcance global y su compromiso con la justicia social, a menudo ha servido como una voz moral en los asuntos internacionales. La declaración de los cardenales refleja una preocupación más amplia dentro de los círculos religiosos y humanitarios sobre la dirección de la política exterior de los Estados Unidos y su impacto potencial en la estabilidad global y el bienestar humano. El Vaticano aún no ha emitido una declaración oficial sobre el asunto, pero es probable que estos comentarios de destacados cardenales estadounidenses resuenen dentro de la comunidad católica mundial y más allá. La administración Trump aún no ha respondido a las críticas de los cardenales.
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