China expandió significativamente su influencia global en 2025 a través de la exportación de sus productos culturales, incluyendo películas, videojuegos y juguetes, marcando un cambio en su enfoque hacia la dinámica del poder internacional. Este aumento en la popularidad del entretenimiento y los bienes de consumo chinos se produjo a pesar de, y quizás en parte debido a, la creciente presión económica de los Estados Unidos.
El editor de negocios y finanzas de China de The Economist, Don Weinland, con sede en Shanghái, señaló que el éxito de las exportaciones culturales chinas como la película "Nhe Zha 2" y el videojuego "Black Myth: Wukong", junto con el atractivo generalizado de juguetes como Labubu, demostraba el creciente "poder blando" de China. Este poder blando, según Weinland, complementa la fortaleza económica existente de China, permitiéndole ejercer influencia más allá del comercio y la inversión tradicionales.
El auge del poder blando chino se produce en un momento en que Estados Unidos, bajo la segunda administración del presidente Trump, intentó contener el crecimiento económico de China a través de aranceles y restricciones a la exportación, particularmente en tecnología de semiconductores. Sin embargo, estas medidas parecen haber tenido un impacto limitado en la prosperidad general de China y su capacidad para proyectar influencia cultural a nivel mundial.
El atractivo global de los productos culturales chinos refleja un creciente interés internacional en las historias y la estética chinas. Esta tendencia se ve impulsada por una mayor inversión en la calidad y el valor de producción del entretenimiento chino, así como por un esfuerzo estratégico para promover la cultura china en el extranjero. El éxito de estas exportaciones tiene implicaciones para el equilibrio de poder entre China y Estados Unidos, lo que sugiere que la influencia cultural puede desempeñar un papel cada vez más importante en las relaciones internacionales.
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