Los habitantes de Groenlandia expresaron una mezcla de alivio y escepticismo tras las declaraciones de Donald Trump en el Foro Económico Mundial en Davos, donde afirmó que no usaría la fuerza militar para adquirir el territorio autónomo danés. Los comentarios de Trump, realizados el 21 de enero de 2026, también incluyeron una referencia a Groenlandia como un "pedazo de hielo", lo que generó críticas por parte de algunos groenlandeses.
La reacción provino del interés previo de Trump en comprar Groenlandia, una idea que planteó durante su presidencia y que encontró una fuerte oposición tanto de Groenlandia como de Dinamarca. La perspectiva de una intervención militar, aunque nunca se declaró explícitamente, había permanecido en la mente de muchos groenlandeses, lo que convirtió la reciente declaración de Trump en una fuente de optimismo cauteloso.
"Es un alivio escucharlo decir eso", dijo Aaja Chemnitz Larsen, miembro del Parlamento danés en representación de Groenlandia. "Pero también tenemos que recordar su historial. Las palabras son solo palabras. Necesitamos ver acciones consistentes que respeten la autonomía de Groenlandia".
El estatus autónomo de Groenlandia dentro del Reino de Dinamarca le otorga una importante autonomía, y Dinamarca conserva el control sobre los asuntos exteriores y la defensa. La ubicación estratégica de la isla en el Ártico, junto con sus vastos recursos minerales, la ha convertido en un tema de interés geopolítico.
El debate sobre el futuro de Groenlandia también ha destacado la importancia del desarrollo sostenible en la región. Las preocupaciones sobre el cambio climático y su impacto en la capa de hielo de Groenlandia, así como el potencial de extracción de recursos, son fundamentales para las discusiones sobre la trayectoria económica y política de la isla.
"Necesitamos asegurar que cualquier desarrollo en Groenlandia beneficie al pueblo groenlandés y respete nuestro medio ambiente", declaró Kuupik Kleist, ex Primer Ministro de Groenlandia. "No podemos permitir que nos exploten para obtener ganancias a corto plazo".
El gobierno actual de Groenlandia, liderado por el Primer Ministro Múte Bourup Egede, ha enfatizado una política de desarrollo equilibrado, buscando atraer inversión extranjera al tiempo que salvaguarda la cultura groenlandesa y los intereses ambientales. Los desarrollos futuros probablemente involucrarán negociaciones continuas con Dinamarca y otros socios internacionales con respecto a la gestión de recursos y los proyectos de infraestructura.
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