El presidente electo de extrema derecha de Chile, José Antonio Kast, designó a Judith Marín, una ferviente opositora al aborto, como la nueva ministra de la Mujer y la Equidad de Género del país el martes en Santiago. Marín, de 30 años, ha expresado públicamente su apoyo a la vida desde la concepción hasta la muerte natural y ha denunciado los proyectos de ley para despenalizar el aborto.
El nombramiento de Marín ha suscitado preocupación entre las defensoras de los derechos de la mujer en Chile, dada su firme oposición al derecho al aborto. En una ocasión, la policía la sacó del Senado de Chile por gritar "vuelvan al Señor" durante una votación para despenalizar el aborto en circunstancias limitadas. Entre sus antecedentes, figura haber sido presidenta de un grupo de iglesia evangélica de estudiantes y pertenecer a las Águilas de Jesús, un grupo cristiano de extrema derecha que recluta en universidades de todo el país.
La selección de Marín se produce en un momento en que las mujeres de todo el mundo luchan por una mayor autonomía sobre sus cuerpos y su salud reproductiva. El propio Chile ha experimentado importantes avances en los últimos años en materia de derechos de la mujer, incluida la legalización del aborto en casos de violación, inviabilidad fetal o riesgo para la vida de la madre. Sin embargo, las activistas temen que el nombramiento de Marín señale un posible retroceso de estos avances.
El papel de la ministra de la Mujer y la Equidad de Género es crucial para abordar cuestiones como la violencia de género, la desigualdad económica y la discriminación. Muchos se preguntan cómo Marín, con su firme postura antiabortista, defenderá eficazmente las diversas necesidades y derechos de todas las mujeres en Chile.
La decisión de Kast refleja una tendencia más amplia de los movimientos políticos conservadores y de extrema derecha que están ganando terreno en varias partes del mundo, desafiando a menudo las normas establecidas y los avances en materia de igualdad de género. El nombramiento prepara el terreno para posibles enfrentamientos entre la administración entrante y las organizaciones de defensa de los derechos de la mujer, mientras navegan por el futuro de las políticas de igualdad de género en Chile. Los próximos pasos probablemente implicarán un estrecho seguimiento de las acciones y propuestas políticas de Marín al asumir su nuevo cargo.
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