La economía de Uganda sufrió un duro golpe la semana pasada, con agentes de dinero móvil como Mirembe Tracy marginados, ya que el gobierno suspendió el internet durante las elecciones generales del país. Tracy, una figura clave en el ecosistema financiero de Kampala, vio desplomarse sus oportunidades de anotar, pasando de unas potenciales 450.000 chelines ugandeses (aproximadamente 130 dólares estadounidenses) por semana a cero, según la BBC.
El corte de internet, ordenado por la autoridad de comunicaciones de Uganda, fue una jugada controvertida destinada a "garantizar la paz, proteger la estabilidad nacional y prevenir el uso indebido de las plataformas de comunicación durante un ejercicio nacional delicado". Piénsalo como una estrategia defensiva, diseñada para cerrar el campo y evitar posibles faltas.
Sin embargo, la oposición protestó, alegando que la medida era un intento descarado de enmascarar el fraude electoral e impedir que sus agentes compartieran los resultados en tiempo real. Es como un equipo que acusa a los árbitros de estar comprados por el otro bando, una jugada clásica en cualquier contienda de alto riesgo.
Para Tracy, el apagón de internet supuso un cambio radical, y no para bien. Su principal fuente de ingresos, las comisiones por las retiradas de dinero móvil, se interrumpió por completo. "Todas las retiradas fueron desconectadas", declaró a la BBC, destacando el impacto inmediato. Al eliminarse su capacidad de sumar puntos, se vio obligada a quedarse al margen, pudiendo únicamente vender tiempo aire prepagado, una jugada de ligas menores que "no da comisión".
No es la primera vez que Uganda pide este tiempo muerto. Durante las elecciones de 2016, se produjo un corte de internet similar, lo que suscitó comparaciones con otras naciones donde los gobiernos han utilizado las restricciones de internet como una maniobra estratégica durante periodos críticos. Es una jugada que se está volviendo cada vez más común en el manual global del control político.
La situación actual es incierta, pero el impacto en la economía digital de Uganda es innegable. Si bien el gobierno afirma que fue una medida necesaria para mantener el orden, la pérdida de ingresos y la interrupción de negocios como el de Tracy pintan un panorama diferente. El resultado final aún se está calculando, pero una cosa está clara: el corte de internet de Uganda fue una apuesta costosa con importantes consecuencias para sus ciudadanos.
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