Dos personas murieron y se teme que varias más estén sepultadas tras los deslizamientos de tierra en la Isla Norte de Nueva Zelanda, provocados por las fuertes lluvias e inundaciones. Las muertes ocurrieron en Welcome Bay, mientras que las operaciones de rescate continúan en un campamento en el Monte Maunganui, un volcán extinto, donde las autoridades informaron que no hay "señales de vida".
Los rescatistas y los perros rastreadores están peinando los escombros de caravanas aplastadas y tiendas de campaña arrasadas en el sitio del Monte Maunganui. Las autoridades tienen una "idea aproximada" del número de personas desaparecidas, que incluye "al menos una niña", pero están esperando una cifra confirmada.
Los deslizamientos de tierra fueron consecuencia de las severas condiciones climáticas que han azotado la Isla Norte en los últimos días, causando inundaciones generalizadas y cortes de energía. Un ministro del gobierno describió la costa este como si se asemejara a "una zona de guerra". El Primer Ministro Christopher Luxon expresó el dolor de la nación en X, afirmando que Nueva Zelanda está "cargada de dolor" tras la "profunda tragedia" causada por los recientes fenómenos meteorológicos.
Las implicaciones de la IA para la respuesta a desastres son significativas. Los sistemas impulsados por la IA pueden analizar datos en tiempo real de sensores meteorológicos, imágenes de satélite y redes sociales para predecir posibles zonas de deslizamientos de tierra con mayor precisión. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden ser entrenados con datos históricos para identificar patrones y factores de riesgo, lo que permite a las autoridades emitir alertas oportunas y evacuar a las poblaciones vulnerables.
Además, los robots y drones impulsados por la IA pueden ayudar en las operaciones de búsqueda y rescate, navegando por terrenos peligrosos y localizando a los supervivientes mediante imágenes térmicas y otros sensores avanzados. Estas tecnologías pueden reducir significativamente el riesgo para los rescatistas humanos y acelerar el proceso de recuperación.
El uso de la IA en la gestión de desastres plantea importantes consideraciones éticas. Es crucial asegurar que los sistemas de IA sean imparciales y no impacten desproporcionadamente a las comunidades marginadas. La privacidad y la seguridad de los datos también son primordiales, ya que los sistemas de IA a menudo se basan en información personal sensible.
Los últimos avances en IA para la respuesta a desastres incluyen el uso de IA generativa para crear simulaciones realistas de escenarios de desastre, lo que permite a los equipos de emergencia entrenar en entornos virtuales. Además, los investigadores están explorando el uso de la IA para desarrollar una infraestructura más resistente que pueda soportar eventos climáticos extremos.
La operación de búsqueda en el Monte Maunganui está en curso, y las autoridades se están centrando en la localización de las personas desaparecidas. Se están llevando a cabo investigaciones para determinar las causas precisas de los deslizamientos de tierra y para evaluar el impacto general del clima severo en la Isla Norte.
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