La Cámara de Representantes de EE. UU. no logró aprobar una resolución el jueves que tenía como objetivo impedir que el entonces presidente Donald Trump desplegara fuerzas militares estadounidenses en Venezuela. La votación sobre la resolución respaldada por los demócratas terminó en un empate, quedando por debajo de la mayoría necesaria para su aprobación.
El resultado destacó los desafíos que enfrentaba el entonces presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, para mantener la unidad del partido y también reflejó la creciente inquietud dentro del Partido Republicano con respecto a las políticas de la administración Trump en América Latina. Los líderes republicanos mantuvieron la votación abierta durante más de 20 minutos para asegurar los votos necesarios para derrotar la resolución.
La resolución se presentó en medio de preocupaciones sobre una posible intervención militar estadounidense en Venezuela, que estaba experimentando inestabilidad política y económica. Los proponentes de la resolución argumentaron que el Congreso debería tener voz en cualquier decisión de enviar tropas a la región, citando los controles y equilibrios constitucionales. Los opositores sostuvieron que el presidente debería tener la autoridad para actuar con rapidez para proteger los intereses estadounidenses y responder a las amenazas en el hemisferio occidental.
Una resolución similar en el Senado también resultó en un empate la semana anterior, que fue roto por el senador JD Vance. Las resoluciones fueron en gran medida simbólicas, ya que probablemente se habrían enfrentado a un veto del entonces presidente Trump. Sin embargo, los partidarios esperaban enviar un mensaje a la administración sobre la importancia de la supervisión del Congreso en asuntos de guerra y paz.
La votación fallida en la Cámara de Representantes subrayó las profundas divisiones dentro del Congreso sobre cuestiones de política exterior, particularmente con respecto al uso de la fuerza militar. El debate sobre la participación de Estados Unidos en Venezuela reflejó preocupaciones más amplias sobre el papel de Estados Unidos en la región y las posibles consecuencias de la intervención.
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