En un contexto de creciente incertidumbre con respecto al papel de Estados Unidos en el liderazgo mundial, el Foro Económico Mundial anual en Davos, Suiza, fue testigo de cómo los aliados de EE. UU. expresaban su preocupación por un orden mundial potencialmente deshilachado. La semana, que finalizó el 23 de enero de 2026, estuvo marcada por lo que algunos asistentes describieron como relaciones transatlánticas inusualmente volátiles, provocadas por una serie de declaraciones disruptivas del presidente Trump.
Estas declaraciones, que impactaron los mercados globales y tensaron las relaciones con aliados clave, cubrieron una variedad de temas desde Groenlandia hasta Gaza. La inquietud diplomática fue palpable en todo el foro, según múltiples fuentes presentes.
Si bien las cifras financieras específicas directamente atribuibles a las declaraciones del Presidente fueron difíciles de aislar, los analistas de mercado notaron un aumento general en la volatilidad en varios sectores. El Promedio Industrial Dow Jones, por ejemplo, experimentó una caída del 1,2% a mitad de semana, atribuida en parte a la ansiedad de los inversores en torno a los comentarios del Presidente sobre las relaciones comerciales con Europa.
"Existe una creciente sensación de que las alianzas tradicionales en las que hemos confiado durante décadas se están poniendo a prueba de maneras sin precedentes", dijo un diplomático europeo, hablando bajo condición de anonimato. "La incertidumbre dificulta enormemente la planificación a largo plazo tanto para los gobiernos como para las empresas".
La situación se desarrolló en un contexto de desafíos económicos globales existentes, incluida la desaceleración del crecimiento en China y las disputas comerciales en curso. La capa adicional de incertidumbre geopolítica que emana de Washington complicó aún más las perspectivas, según varios economistas presentes en Davos.
El Foro Económico Mundial, típicamente un lugar para promover la cooperación global y el crecimiento económico, se convirtió en cambio en un escenario para las ansiedades sobre el futuro de las relaciones internacionales. Si bien la llegada tardía del presidente Trump al foro aumentó la tensión, su discurso posterior hizo poco para calmar las preocupaciones, según los asistentes.
Las implicaciones a largo plazo de estos acontecimientos están aún por verse. Sin embargo, el sentimiento predominante entre muchos aliados de EE. UU. en Davos fue de cautelosa preocupación, con un renovado énfasis en explorar asociaciones y estrategias alternativas para navegar por un panorama global cada vez más impredecible.
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