El candidato presidencial opositor más destacado de Uganda, Bobi Wine, denunció un relleno masivo de urnas, así como el arresto y secuestro de funcionarios de su partido durante las elecciones generales del jueves. Wine, una estrella del pop convertida en político, hizo las acusaciones en X, antes conocido como Twitter, afirmando que se había cortado el internet y que sus líderes de partido, agentes electorales y supervisores fueron objeto de ataques.
Wine instó a los votantes a "ESTAR A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y RECHAZAR EL RÉGIMEN CRIMINAL". La elección se llevó a cabo en un contexto de cierre de internet, lo que aumentó la tensión y generó preocupación por la transparencia. La votación se retrasó en muchas partes del país.
Se espera que la elección extienda el control del poder del presidente Yoweri Museveni, que ya dura casi cuatro décadas. Museveni, quien ha estado en el cargo desde 1986, busca otro mandato. La elección se ha visto empañada por la violencia y las acusaciones de represión contra la oposición.
El gobierno ha defendido sus acciones, citando la necesidad de mantener la seguridad y prevenir la propagación de información errónea. Sin embargo, los críticos argumentan que las medidas tienen como objetivo sofocar la disidencia y manipular las elecciones a favor de Museveni. Observadores internacionales han expresado su preocupación por la imparcialidad y la transparencia del proceso electoral. La Unión Africana y la Comunidad de África Oriental han desplegado misiones de observación para monitorear la elección. El resultado de la elección y sus consecuencias tendrán implicaciones significativas para el futuro político de Uganda y sus relaciones con la comunidad internacional.
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