Una fuerte presencia policial y represiones mortales contra los manifestantes parecían haber suprimido en gran medida las manifestaciones en muchas ciudades y pueblos de Irán, según varios testigos y un grupo de derechos humanos. Durante semanas, Irán experimentó protestas generalizadas desencadenadas por una economía en dificultades y una moneda que se devaluaba rápidamente, lo que evolucionó hacia un movimiento más amplio contra el gobierno. Las autoridades iraníes respondieron a las protestas con fuerza, implementando apagones de comunicaciones que limitaron el flujo de información.
Cuatro residentes de Teherán, contactados por The New York Times, informaron de una disminución significativa en la actividad de protesta esta semana. Los residentes, que solicitaron el anonimato por temor a represalias del gobierno, dijeron que las calles estaban mayormente tranquilas a medida que se hacía evidente la gravedad de la represión y el alto número de víctimas. Describieron un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad en casi todos los barrios de la capital.
Los residentes compararon la atmósfera en Teherán con la ley marcial, con calles normalmente concurridas y tráfico en gran medida ausente. Muchas tiendas y restaurantes en ciertas áreas estaban cerrados.
La respuesta del gobierno iraní a las protestas involucró medidas como el despliegue de fuerzas de seguridad y la restricción del acceso a Internet. Estas acciones dificultaron la verificación independiente del alcance de las protestas y la respuesta del gobierno. Las organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el uso de la fuerza contra los manifestantes y las restricciones a la libertad de información.
Las recientes protestas en Irán reflejan tensiones económicas y políticas subyacentes. La economía del país se ha visto afectada por las sanciones internacionales y los desafíos internos, lo que ha provocado el aumento de los precios y el desempleo. Estas quejas económicas, combinadas con una insatisfacción más amplia con el sistema político, alimentaron el movimiento de protesta. El gobierno ha acusado a entidades extranjeras de instigar las protestas, mientras que los manifestantes han pedido reformas políticas y económicas. La situación sigue siendo fluida, con el potencial de que se renueven las protestas y se produzcan nuevas acciones gubernamentales.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment