El príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, instó el viernes a la comunidad internacional a apoyar a los manifestantes iraníes que buscan derrocar al gobierno del país. En una conferencia de prensa en Washington, D.C., Pahlavi pidió una acción selectiva contra el liderazgo de la Guardia Revolucionaria de Irán, argumentando que tales medidas "facilitarían nuestra tarea y evitarían más pérdidas de vidas".
Pahlavi, un líder de la oposición radicado en Estados Unidos, expresó su confianza en que "la República Islámica caerá, no si, sino cuándo". Se ha convertido en una figura prominente dentro de la fragmentada oposición iraní, abogando por una escalada de las protestas dentro de Irán.
Las manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre por quejas económicas, han evolucionado hasta convertirse en llamamientos generalizados para el fin del gobierno del líder supremo de Irán, Ali Hosseini Khamenei. Según un grupo de derechos humanos, más de 2.500 manifestantes han muerto en la represión gubernamental. Las autoridades iraníes han calificado las protestas como "disturbios" instigados por los enemigos del país.
El gobierno iraní ha respondido a las protestas con fuerza letal, junto con cierres casi totales de los servicios de internet y comunicación. Pahlavi ha pedido anteriormente a los iraníes que intensifiquen sus protestas.
Los disturbios actuales siguen a una historia de tensión política y dificultades económicas en Irán. La República Islámica, establecida en 1979 tras el derrocamiento del Sha, se ha enfrentado a la disidencia interna y a las sanciones internacionales. El llamamiento del príncipe heredero exiliado añade otra capa a la actual inestabilidad interna.
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