Para las personas que luchan contra la adicción, la transición hacia y desde la prisión puede presentar desafíos importantes, según un informe publicado el 16 de enero de 2026. Una clínica en Alaska está intentando mitigar estos desafíos brindando apoyo y tratamiento a personas con trastornos por uso de sustancias que están encarceladas o en riesgo de ser encarceladas.
La Dra. Sarah Spencer, que trabaja en la Clínica Comunitaria de Ninilchik en la península de Kenai en Alaska, se encontró con una paciente que buscaba una inyección mensual de buprenorfina para el trastorno por consumo de opioides. La paciente, que enfrentaba una orden de arresto pendiente, temía que este pudiera ser su último tratamiento debido a la posibilidad de encarcelamiento.
El Departamento de Correcciones de Alaska actualmente no brinda acceso integral al tratamiento asistido con medicamentos, incluida la buprenorfina, para los reclusos. Esta falta de acceso puede provocar interrupciones significativas en el tratamiento y aumentar el riesgo de recaída al ser liberados.
"Te voy a dar un pequeño pellizco", le dijo Spencer a la paciente antes de administrarle la inyección, destacando la necesidad inmediata de atención médica en medio de la amenaza inminente de encarcelamiento.
Los esfuerzos de la clínica se centran en cerrar la brecha en la atención para esta población vulnerable. La administradora de casos Annette Hubbard trabaja junto con la Dra. Spencer, brindando apoyo y recursos a los pacientes que navegan por la compleja intersección de la adicción y el sistema de justicia penal. La clínica móvil opera fuera de un refugio en Kenai, Alaska, lo que aumenta la accesibilidad para las personas que pueden enfrentar barreras para acceder a los entornos de atención médica tradicionales.
El problema se extiende más allá de Alaska, ya que muchos centros penitenciarios en todo el país luchan por brindar un tratamiento adecuado para la adicción. Los estudios han demostrado que las personas con trastornos por uso de sustancias no tratados tienen un mayor riesgo de reincidencia y sobredosis después de ser liberadas de prisión. La falta de continuidad de la atención entre los programas de tratamiento comunitario y los centros penitenciarios contribuye a este problema.
El enfoque de la clínica de Alaska representa un esfuerzo proactivo para abordar la naturaleza cíclica de la adicción y el encarcelamiento. Al proporcionar tratamiento asistido con medicamentos y servicios de apoyo, su objetivo es mejorar los resultados de salud y reducir la probabilidad de reincidencia. El impacto a largo plazo de esta intervención aún se está evaluando, pero las primeras indicaciones sugieren que puede desempeñar un papel crucial en el apoyo a las personas durante un período particularmente vulnerable de sus vidas.
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