La NASA ya no traerá muestras de rocas marcianas a la Tierra, una decisión que resultará en la pérdida de importantes oportunidades científicas, según un informe reciente en Nature. El cambio en los planes se debe a limitaciones presupuestarias y evaluaciones de riesgo revisadas, lo que impacta el alcance de la misión de Retorno de Muestras de Marte (MSR, por sus siglas en inglés).
La misión MSR, concebida inicialmente como un esfuerzo de colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), tenía como objetivo recuperar muestras recolectadas por el rover Perseverance. Estas muestras, cuidadosamente seleccionadas por su potencial para revelar evidencia de vida marciana pasada o presente, debían ser devueltas a la Tierra para un análisis en profundidad utilizando equipos de laboratorio avanzados no disponibles en Marte. Los científicos esperaban estudiar las muestras para comprender la historia geológica del planeta, buscar biofirmas y evaluar el potencial para la futura exploración humana.
Según fuentes dentro de la NASA, la decisión de abandonar el retorno de muestras fue impulsada por una combinación de factores. El aumento de los costos, atribuido en parte a la complejidad de la misión y los desafíos tecnológicos, hizo que el plan original fuera insostenible dentro del presupuesto actual de la agencia. Además, las evaluaciones de riesgo actualizadas destacaron los posibles riesgos de contaminación asociados con la introducción de material marciano en la Tierra, lo que provocó una reevaluación de la viabilidad general de la misión.
En noticias relacionadas, una investigación publicada en Nature arroja luz sobre la base genética de las orejas caídas que se observan en muchas razas de perros. Los científicos han identificado genes específicos responsables del desarrollo del cartílago y el tejido conectivo en las orejas, lo que explica por qué algunos perros tienen orejas largas y caídas, mientras que otros tienen orejas erectas. El estudio destaca el papel de la selección artificial en la configuración de las características físicas de los animales domesticados. Los investigadores analizaron los genomas de varias razas de perros, identificando regiones asociadas con la morfología de las orejas. Descubrieron que las variaciones en los genes relacionados con la formación del cartílago estaban fuertemente correlacionadas con el tamaño y la forma de las orejas. Este descubrimiento proporciona información sobre los mecanismos genéticos subyacentes a la diversidad de razas de perros y los procesos evolutivos que han moldeado sus rasgos. Los hallazgos contribuyen a una comprensión más amplia de la base genética de la variación morfológica en los animales y el impacto de la intervención humana en la evolución animal.
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