Las tropas del gobierno sirio tomaron el control de Deir Hafer y docenas de otros pueblos y aldeas en la gobernación de Alepo oriental el 17 de enero de 2026, tras una retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Los movimientos de tropas se produjeron en virtud de los términos de un acuerdo patrocinado internacionalmente, cuyos detalles siguen siendo en gran medida desconocidos.
La retirada de las FDS marca un cambio significativo en el control dentro de la región, que ha sido disputada durante años por varias facciones en la guerra civil siria. El acuerdo, según se informa, negociado con mediación internacional, tiene como objetivo reducir las tensiones y potencialmente allanar el camino para un entorno de seguridad más estable en la zona. Sin embargo, las implicaciones a largo plazo para la población local y el conflicto más amplio siguen siendo inciertas.
La guerra civil siria, que comenzó en 2011, ha atraído a numerosos actores internacionales, incluidos Rusia, Estados Unidos, Turquía e Irán, cada uno con sus propios intereses estratégicos. Las FDS, compuestas principalmente por combatientes kurdos, desempeñaron un papel crucial en la lucha contra el grupo Estado Islámico (ISIS) en el noreste de Siria, a menudo con el respaldo de la coalición liderada por Estados Unidos. Sin embargo, la presencia del grupo ha sido una fuente de fricción con Turquía, que considera a las YPG kurdas, un componente clave de las FDS, como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una organización terrorista designada.
El acuerdo que condujo a la retirada de las FDS del este de Alepo plantea interrogantes sobre el futuro de la autonomía kurda en la región y la posibilidad de una renovación del conflicto entre las fuerzas respaldadas por Turquía y los grupos kurdos. También pone de relieve la compleja red de alianzas y rivalidades que siguen configurando el conflicto sirio.
La recuperación del control de Deir Hafer y Maskana por parte del gobierno sirio representa una ganancia estratégica, que le permite consolidar su autoridad en la gobernación de Alepo. La medida también podría facilitar el regreso de los civiles desplazados a sus hogares, aunque siguen existiendo importantes desafíos en términos de reconstrucción y la prestación de servicios esenciales. La comunidad internacional está siguiendo de cerca la situación, con la preocupación centrada en la protección de los civiles y la prevención de nuevas violaciones de los derechos humanos. Los próximos pasos probablemente implicarán negociaciones entre el gobierno sirio y otras partes interesadas con respecto a la futura gobernanza y los acuerdos de seguridad en la región.
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