Tropas del gobierno sirio avanzaron hacia territorio controlado por los kurdos en el norte de Siria el sábado, tomando ciudades clave y desencadenando nuevos enfrentamientos que amenazan con socavar un frágil acuerdo político destinado a reunificar la nación devastada por la guerra. Esta escalada sigue a intensos combates a principios de diciembre entre el gobierno y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una milicia liderada por los kurdos y apoyada por Estados Unidos. El avance plantea preocupaciones sobre una posible ofensiva del gobierno hacia Raqqa, la ciudad más grande bajo administración kurda.
El avance del gobierno sirio hacia áreas controladas por los kurdos representa un desafío significativo a la dinámica de poder existente en la región. Las FDS, respaldadas por Estados Unidos, han controlado Raqqa desde la derrota del Estado Islámico (ISIS) en 2017. Raqqa, que alguna vez fue la capital de facto del autoproclamado califato de ISIS, tiene una importancia simbólica y estratégica. Estados Unidos mantiene una pequeña presencia militar en la región, lo que complica aún más la situación.
Las negociaciones entre las fuerzas lideradas por los kurdos y el nuevo gobierno sirio, que asumió el poder en diciembre de 2024 tras la caída de Bashar al-Assad, han estado en curso durante casi un año. Las conversaciones se centran en la integración de las instituciones militares y civiles kurdas en el nuevo estado sirio. Sin embargo, los líderes kurdos han expresado reservas sobre la cesión de autonomía al gobierno central. El actual avance militar de las fuerzas sirias podría hacer descarrilar estas negociaciones y conducir a una mayor inestabilidad.
Washington ha instado a la moderación a todas las partes involucradas, pidiendo una desescalada de la violencia y un retorno al diálogo. El Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado el sábado expresando su preocupación por la escalada del conflicto y enfatizando la importancia de preservar la estabilidad en la región. La declaración reiteró el compromiso de Estados Unidos de trabajar con sus socios para lograr una solución política duradera en Siria.
La situación sigue siendo fluida, con enfrentamientos en curso reportados en varias áreas. El potencial de una mayor escalada es alto, particularmente si las fuerzas del gobierno sirio continúan su avance hacia Raqqa. Los próximos días serán críticos para determinar el futuro de los territorios controlados por los kurdos y la estabilidad general de Siria.
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