Tropas del gobierno sirio avanzaron hacia territorio controlado por los kurdos en el norte de Siria el sábado, tomando ciudades clave y desatando nuevos enfrentamientos. Esta escalada amenaza con socavar un acuerdo político destinado a reunificar la nación fracturada, tras intensos combates a principios de este mes entre el gobierno y las Fuerzas Democráticas Sirias (F.D.S.), una milicia liderada por kurdos y respaldada por Estados Unidos.
El avance del gobierno sirio genera preocupación por un posible avance hacia Raqqa, la ciudad más grande administrada por las autoridades kurdas. Raqqa tiene una importancia simbólica en el conflicto sirio, ya que sirvió como la capital de facto del autoproclamado califato del Estado Islámico después de su captura en 2014. La ciudad sufrió graves daños durante la campaña respaldada por Estados Unidos para derrotar al grupo yihadista y ha permanecido bajo el control de las F.D.S., con una pequeña presencia militar estadounidense en la región.
Las tensiones actuales se derivan del período posterior a la caída de la dictadura de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Desde entonces, las fuerzas lideradas por los kurdos se han mostrado reacias a someterse por completo a la autoridad del nuevo gobierno. Durante casi un año, se han mantenido negociaciones entre las dos partes, centrándose en la integración de las instituciones militares y civiles kurdas en el nuevo estado sirio.
Washington ha instado a la moderación a todas las partes, enfatizando la necesidad de un diálogo continuo y una resolución pacífica de los problemas pendientes. El Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado el sábado por la tarde, pidiendo al gobierno sirio que detenga sus operaciones militares y regrese a la mesa de negociaciones. La declaración también reiteró el compromiso de Estados Unidos con las F.D.S. en la lucha contra los elementos restantes de ISIS en la región.
La situación sigue siendo fluida, con informes de enfrentamientos en curso cerca de la estratégica ciudad de Kobani. Los analistas sugieren que las acciones del gobierno sirio pueden estar dirigidas a afirmar el control sobre la infraestructura y los recursos clave en las áreas controladas por los kurdos, mientras que los kurdos están decididos a mantener su autonomía y proteger sus logros en la lucha contra ISIS. Los próximos días serán cruciales para determinar si la escalada actual conduce a un conflicto más amplio o a un esfuerzo renovado de reconciliación política.
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