Se estima que unos 50.000 terminales clandestinos de Starlink están proporcionando actualmente acceso a Internet a los iraníes, eludiendo un cierre de Internet impuesto por el gobierno que comenzó el 8 de enero. Los terminales están permitiendo a los ciudadanos comunicarse con el mundo exterior y compartir información sobre las protestas antigubernamentales en curso, según un informe de Future Perfect.
El gobierno iraní cerró Internet en respuesta a las protestas generalizadas que estallaron a finales de diciembre, provocadas por el deterioro de las condiciones económicas y las demandas para que se pusiera fin al gobierno de Ali Khamenei. La represión contra los manifestantes ha sido severa, con informes que indican al menos 2.600 muertes y más de 18.000 detenciones, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos. Algunas estimaciones sitúan el número de muertos en hasta 20.000.
Starlink, operado por SpaceX, proporciona acceso a Internet vía satélite utilizando una red de satélites de órbita terrestre baja (LEO). El servicio está diseñado para proporcionar Internet de alta velocidad y baja latencia a zonas donde la infraestructura terrestre de Internet no es fiable o no está disponible. Aunque Starlink no está disponible oficialmente en Irán, según se informa, los terminales se están introduciendo de contrabando en el país y se activan utilizando diversos métodos, incluidas las redes privadas virtuales (VPN) y otras herramientas de elusión.
El uso de Starlink en Irán pone de relieve el creciente papel de Internet por satélite en la provisión de acceso a la información en países con políticas restrictivas de Internet. Shayna Korol, becaria de Future Perfect, señaló que los satélites están proporcionando información crucial sobre el conflicto en curso. La disponibilidad de Starlink es particularmente significativa dada la caída del rial iraní, ahora la moneda menos valiosa del mundo, lo que alimenta aún más el descontento público.
El gobierno iraní aún no ha comentado públicamente la presencia de terminales Starlink dentro de sus fronteras. Sin embargo, las autoridades han intentado previamente bloquear el acceso a las comunicaciones por satélite, lo que sugiere que son conscientes del potencial de la tecnología para socavar el control estatal sobre la información. El impacto a largo plazo de Starlink en el flujo de información dentro de Irán está aún por verse, pero su uso actual demuestra los crecientes desafíos que enfrentan los gobiernos para controlar el acceso a Internet en la era de la tecnología satelital.
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