Yoweri Museveni se aseguró su séptimo mandato como presidente de Uganda, ganando las recientes elecciones con más del 70% de los votos, según las autoridades electorales estatales. El anuncio se produjo tras un corte de internet y denuncias de fraude generalizado por parte de su principal oponente, Bobi Wine, un músico convertido en político.
Wine, cuyo nombre real es Robert Kyagulanyi Ssentamu, denunció los resultados como fabricados y afirmó que personal electoral fue secuestrado, citando estas y otras irregularidades como evidencia de un proceso electoral defectuoso. Instó a sus seguidores a participar en protestas pacíficas para exigir la publicación de lo que él cree que son los resultados legítimos. Wine también declaró que huyó de su casa debido a una redada de las fuerzas de seguridad el viernes, y su partido inicialmente afirmó que había sido puesto bajo custodia.
Museveni, de 81 años, ha sido presidente de Uganda durante 40 años, lo que lo convierte en el tercer líder nacional no real con más años de servicio en el mundo. Su prolongado mandato ha estado marcado por períodos de crecimiento económico y relativa estabilidad, así como por acusaciones de autoritarismo y abusos contra los derechos humanos. Las elecciones anteriores también se han visto empañadas por denuncias de manipulación y violencia.
El gobierno ugandés ha defendido la integridad de las elecciones, afirmando que se llevaron a cabo de manera justa y transparente. Las autoridades aún no han respondido directamente a las acusaciones específicas de Wine sobre fraude electoral y secuestro de personal. El corte de internet, según funcionarios del gobierno, se implementó para evitar la propagación de desinformación y mantener el orden público durante el período electoral.
Estados Unidos y la Unión Europea han expresado su preocupación por la credibilidad de las elecciones y han pedido una investigación independiente sobre las denuncias de fraude. Observadores internacionales también han notado irregularidades en el proceso electoral, incluidos informes de intimidación de votantes y restricciones al acceso de los medios. El resultado de las elecciones y las protestas posteriores podrían tener implicaciones significativas para la estabilidad política de Uganda y sus relaciones con socios internacionales. La situación sigue siendo tensa mientras los partidarios de Wine consideran sus próximos pasos y el gobierno mantiene una fuerte presencia de seguridad en la capital, Kampala, y otras ciudades importantes.
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