Mamady Doumbouya, el general que encabezó el golpe militar de 2021 en Guinea, juró el cargo como presidente el sábado en Conakry. La ceremonia, a la que asistieron decenas de miles de partidarios y varios jefes de Estado, se produjo tras la victoria de Doumbouya en las elecciones del mes pasado, una votación que marcó la primera desde la toma de posesión militar cuatro años antes.
El camino de Doumbouya a la presidencia estuvo marcado por la controversia. Inicialmente, tras tomar el poder del entonces presidente Alpha Conde, prometió no aspirar al cargo más alto de la nación. Sin embargo, finalmente entró en la contienda, enfrentándose a otros ocho candidatos. Varias figuras destacadas de la oposición permanecieron en el exilio durante las elecciones, y la oposición pidió un boicot a la votación, alegando irregularidades. El Tribunal Supremo validó posteriormente la victoria de Doumbouya.
El golpe de Estado de 2021 que llevó a Doumbouya al poder se debió al descontento generalizado con la decisión de Conde de buscar un tercer mandato, una medida que, según los críticos, era inconstitucional. Conde había supervisado previamente cambios constitucionales que le permitieron eludir el límite de dos mandatos. La toma de posesión militar fue recibida tanto con la condena de organismos internacionales como la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) como con el apoyo de algunos sectores de la población guineana que estaban cansados del gobierno de Conde.
La CEDEAO, aunque condenó el golpe, ha estado trabajando con el gobierno de transición de Guinea para facilitar el retorno al gobierno civil. El organismo regional había impuesto sanciones a Guinea tras el golpe, que se fueron levantando gradualmente a medida que el gobierno de transición se comprometía a celebrar elecciones.
El gobierno de Doumbouya ha declarado su compromiso de abordar los problemas clave que enfrenta Guinea, incluidos la pobreza, la corrupción y el desempleo. Su administración también ha enfatizado la importancia del sector minero de Guinea, una importante fuente de ingresos, y ha tratado de renegociar acuerdos con empresas mineras extranjeras para garantizar mayores beneficios para el país. Los próximos pasos implican el establecimiento de un nuevo gobierno y la implementación de políticas para abordar los desafíos que enfrenta la nación, al tiempo que se cumplen las expectativas tanto del pueblo guineano como de la comunidad internacional.
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