El viaje de Laverack comenzó con la ambición de convertirse en ingeniera aeroespacial, pero cambió tras participar en un desafío de robótica autónoma. Su enfoque inicial fue el Microtransat Challenge en 2021, una competición que requería que los participantes construyeran y enviaran micro-robots autónomos propulsados por vela a través del Océano Atlántico. A pesar de su experiencia como marinera, Laverack, como todos los demás participantes, no tuvo éxito. "Me di cuenta de que la mitad de la razón por la que todos estos intentos estaban fracasando es, número uno, obviamente es difícil hacer que los micro-robots sobrevivan en el océano", dijo Laverack a TechCrunch, "Pero número dos, no tienen suficientes datos sobre el océano para saber cómo está el clima o incluso saber cómo son las condiciones del océano".
Esta constatación llevó a Laverack a investigar la disponibilidad de datos oceánicos en conferencias como Oceanology International. Descubrió una importante carencia de métodos fiables de recogida de datos. En cambio, encontró clientes potenciales dispuestos a pagar por dichos datos. Esta demanda la impulsó a fundar Oshen, centrándose en el desarrollo de robots robustos capaces de soportar las duras condiciones oceánicas y de recoger información medioambiental crucial.
El reto de recopilar datos oceánicos es importante. Los métodos existentes a menudo resultan inadecuados en condiciones meteorológicas extremas, lo que deja lagunas en la comprensión del comportamiento de los huracanes y la dinámica oceánica. Los robots de Oshen están diseñados para llenar este vacío, proporcionando datos en tiempo real sobre la temperatura, la altura de las olas, la salinidad y otros parámetros clave dentro de los huracanes. Estos datos están destinados a mejorar los modelos de previsión, mejorar las medidas de seguridad para las actividades marítimas y contribuir a una mejor comprensión de los impactos del cambio climático en los océanos.
No se revelaron los detalles técnicos específicos de los robots de Oshen, pero la empresa hace hincapié en su durabilidad y capacidades autónomas. Los robots están equipados con sensores y sistemas de comunicación que les permiten transmitir datos a los investigadores y a las agencias meteorológicas. Los datos recogidos serán valiosos para una serie de industrias, como el transporte marítimo, la pesca y la energía marina.
Oshen está trabajando actualmente en la ampliación de su flota de robots oceánicos y en el perfeccionamiento de sus técnicas de análisis de datos. La empresa tiene previsto colaborar con instituciones de investigación y organismos gubernamentales para seguir validando la exactitud y la utilidad de sus datos. El despliegue del primer robot oceánico en un huracán de categoría 5 marca un importante paso adelante en la recogida de datos oceánicos y la vigilancia de fenómenos meteorológicos extremos.
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