Las clínicas de Médicos Sin Fronteras (Médecins Sans Frontières), o MSF, en Gaza se enfrentan a un posible cierre, lo que amenaza con dejar un vacío crítico en los servicios de atención médica para una población ya devastada por el conflicto. Los cierres se derivan de las acciones tomadas por el gobierno israelí. Aseel Hamada, de 24 años, paciente de una clínica de MSF en la ciudad de Gaza, dijo que si MSF deja de trabajar, la gente perderá la vida, y añadió que no hay alternativas.
Hamada, que perdió la pierna derecha por encima de la rodilla y sufrió heridas en el brazo y la cara por disparos de un tanque el 9 de septiembre, mientras se preparaba para evacuar su apartamento con su familia, depende de la clínica para la fisioterapia. También está a la espera de una cirugía plástica para tratar sus heridas faciales. El posible cierre de las instalaciones de MSF suscita preocupación por el acceso a la atención médica esencial, incluida la atención postoperatoria, la rehabilitación y el tratamiento de las lesiones traumáticas.
La presencia de MSF en Gaza es extensa y proporciona una gama de servicios que incluyen atención quirúrgica, servicios de salud materna, apoyo a la salud mental y tratamiento de enfermedades infecciosas. La organización opera clínicas y apoya a los hospitales locales, llenando vacíos críticos en un sistema de atención médica sobrecargado por años de conflicto y recursos limitados. Según Hamada, "MSF está en todas partes en Gaza porque la necesidad simplemente está en todas partes". El cierre de estas clínicas afectaría de manera desproporcionada a las poblaciones vulnerables, incluidas las mujeres, los niños y las personas con discapacidad.
El gobierno israelí aún no ha emitido una declaración formal sobre las razones específicas de los cierres. Sin embargo, la decisión se produce en medio de las continuas tensiones y restricciones a la circulación del personal humanitario y los suministros médicos hacia Gaza. Estas restricciones han obstaculizado durante mucho tiempo la capacidad de las organizaciones de ayuda para prestar servicios esenciales y han sido condenadas por grupos de derechos humanos y organizaciones internacionales.
El posible cierre de las clínicas de MSF podría tener consecuencias nefastas para la salud y el bienestar de la población de Gaza. Con un acceso limitado a proveedores de atención médica alternativos, muchos pacientes podrían quedarse sin la atención médica que tanto necesitan. El impacto a largo plazo de estos cierres podría incluir un aumento de las tasas de morbilidad y mortalidad, así como un mayor deterioro del ya frágil sistema de atención médica en Gaza.
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