El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la Nasa, la imponente potencia destinada a lanzar la misión Artemis II, completó ayer su recorrido de 6,4 kilómetros hasta la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, lo que marca un paso crucial en los preparativos para la primera misión lunar tripulada en más de medio siglo. El traslado, que recuerda a la meticulosa preparación de la era Apolo, vio al cohete de 98 metros de altura transportado verticalmente desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos durante casi 12 horas.
El SLS comenzó su lenta marcha a las 07:04 hora local (12:04 GMT) y aseguró su posición en la plataforma de lanzamiento a las 18:41 hora local (23:42 GMT), transportado por el transportador sobre orugas, una máquina tan vital para la misión como un mariscal de campo estrella lo es para un aspirante a la Super Bowl. Ahora en su lugar, el cohete se enfrenta a una serie de pruebas y comprobaciones finales, incluido un ensayo general, similar a los calentamientos previos al partido antes de que la misión Artemis II reciba luz verde.
La Nasa tiene como objetivo el 6 de febrero como la fecha de lanzamiento más temprana posible, pero también ha identificado ventanas de lanzamiento más adelante en febrero, así como en marzo y abril, lo que proporciona múltiples oportunidades para ejecutar la misión de 10 días que enviará a cuatro astronautas en un sobrevuelo lunar. Esta misión es un importante salto adelante, una jugada generacional después de los últimos pasos humanos en la Luna durante la misión Apolo 17 en 1972.
La misión Artemis II tiene como objetivo impulsar a una tripulación de astronautas alrededor de la Luna, probando sistemas críticos de soporte vital y validando las capacidades de la nave espacial Orion en el duro entorno del espacio profundo. Este es un "partido fuera de casa" crucial antes de intentar un aterrizaje en la superficie lunar con Artemis III, programado para más adelante en esta década. El éxito de Artemis II se medirá no solo en kilómetros recorridos, sino en los invaluables datos recopilados y la experiencia adquirida, allanando el camino para una presencia humana sostenida en la Luna y, eventualmente, en Marte.
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