La creciente influencia de la economía de los creadores está a punto de rivalizar con los medios tradicionales, lo que presenta un desafío complejo para las autoridades fiscales de todo el mundo. Un análisis reciente de WPP Media proyecta que para 2025, el contenido generado por creadores representará una parte de los ingresos publicitarios globales equivalente a la de las industrias de la radio y los periódicos combinadas. Este cambio significa una considerable reasignación de los dólares publicitarios, alejándose de las plataformas establecidas y dirigiéndose hacia los creadores de contenido individuales.
El economista jefe de UBS, Paul Donovan, destacó la subestimación de los trabajos secundarios por parte de las autoridades fiscales y los estadísticos. Si bien un pequeño porcentaje de influencers obtienen sus ingresos principales del contenido en línea, la gran mayoría utiliza estas plataformas para complementar sus ganancias. El auge de los servicios de streaming, por ejemplo, ha permitido que una gama más amplia de músicos moneticen su trabajo, evitando los sellos discográficos tradicionales y los guardianes. La proliferación de mercados en línea empodera aún más a las personas para conectarse directamente con los consumidores, eliminando los costos generales asociados con el comercio minorista tradicional.
Las implicaciones para la recaudación de impuestos son significativas. A medida que más personas participan en estas actividades generadoras de ingresos, los gobiernos se enfrentan al desafío de rastrear y gravar con precisión estas ganancias. El debate en torno a un "impuesto al pecado de OnlyFans" ejemplifica las complejidades involucradas en la regulación y la imposición de impuestos a la economía de los creadores, particularmente en los sectores percibidos como moralmente ambiguos.
El crecimiento de la economía de los creadores se alimenta de la accesibilidad de la tecnología, particularmente los teléfonos inteligentes, y la capacidad de las personas para crear y distribuir contenido directamente a una audiencia global. Esta democratización de la creación de contenido ha interrumpido los modelos de medios tradicionales y ha empoderado a las personas para monetizar sus habilidades y talentos.
De cara al futuro, se espera que la economía de los creadores continúe su expansión, difuminando aún más las líneas entre el empleo tradicional y la generación de ingresos independientes. Esta tendencia requerirá el desarrollo de nuevas políticas fiscales y mecanismos de aplicación para garantizar una recaudación de ingresos justa y eficaz. La capacidad de los gobiernos para adaptarse a este panorama en evolución será crucial para mantener la estabilidad fiscal y garantizar la igualdad de condiciones para todos los actores económicos.
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