Los tiempos de vuelo transatlánticos están influenciados no solo por los vientos cotidianos, sino también por las tendencias climáticas a largo plazo, según una investigación reciente publicada en Atmospheric Chemistry and Physics. El estudio destaca el impacto de la Oscilación del Atlántico Norte (NAO, por sus siglas en inglés), un patrón climático que afecta las velocidades del viento sobre el Atlántico, en la duración de los vuelos hacia el este.
La investigación indica que cuando la NAO se encuentra en una fase positiva fuerte, caracterizada por una gran diferencia en la presión atmosférica entre la baja de Islandia y el anticiclón de las Azores, los vuelos hacia el este tienden a ser más cortos. Esto se debe a que los vientos de cola más fuertes impulsan a los aviones a través del Atlántico. Por el contrario, una fase negativa de la NAO puede provocar tiempos de vuelo más largos a medida que aumentan los vientos en contra.
"Estas tendencias climáticas son cada vez más importantes para que las aerolíneas las tengan en cuenta", dijo Peter Williams, científico atmosférico y coautor del estudio. "Comprender la NAO y su impacto en los patrones de viento puede ayudar a las aerolíneas a optimizar las rutas de vuelo y potencialmente reducir el consumo de combustible".
El estudio también apunta a las implicaciones más amplias del cambio climático en los viajes aéreos. A medida que los patrones climáticos cambian y se intensifican, la frecuencia y la fuerza de la NAO pueden variar, lo que lleva a tiempos de vuelo transatlánticos más impredecibles. Esto podría tener importantes consecuencias económicas para la industria de la aviación, así como afectar los planes de viaje de los pasajeros.
Los hallazgos se basan en investigaciones anteriores que han explorado la relación entre el cambio climático y la aviación. Los científicos han reconocido durante mucho tiempo que los cambios en las condiciones atmosféricas pueden afectar el rendimiento del vuelo, pero este estudio proporciona evidencia adicional del papel específico de la NAO y el potencial de las tendencias climáticas a largo plazo para dar forma a los viajes aéreos.
El equipo de investigación analizó datos históricos de vuelos y registros climáticos para identificar la correlación entre la NAO y los tiempos de vuelo transatlánticos. Encontraron un vínculo claro entre la fase de la NAO y la duración de los vuelos hacia el este, particularmente durante los meses de invierno, cuando la NAO es típicamente más fuerte.
Si bien el estudio se centró en los vuelos transatlánticos, los investigadores creen que patrones climáticos similares también podrían afectar los tiempos de vuelo en otras rutas de larga distancia. Sugieren que las aerolíneas incorporen pronósticos climáticos en su planificación de vuelos para anticipar y mitigar mejor el impacto de las condiciones cambiantes del viento.
Los autores del estudio enfatizan la necesidad de realizar más investigaciones para comprender completamente las complejas interacciones entre el cambio climático y la aviación. Esperan que sus hallazgos alienten a las aerolíneas y a los responsables políticos a tener en cuenta las consideraciones climáticas al tomar decisiones sobre la infraestructura y las operaciones de los viajes aéreos.
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