El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, declaró que la guerra en curso en Sudán ha sometido a su pueblo al "horror y al infierno", en medio de una inseguridad alimentaria y un desplazamiento generalizados. Turk hizo la declaración durante su primera visita a Sudán desde que comenzó el conflicto en abril de 2023. Condenó el desvío de fondos hacia la compra de armamento avanzado, en particular drones, en lugar de abordar el sufrimiento de la población.
La ONU ha emitido repetidas advertencias sobre la participación de actores extranjeros en la guerra civil de Sudán. Los Emiratos Árabes Unidos se han enfrentado a acusaciones de proporcionar armas a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) paramilitares.
El conflicto en Sudán comenzó en abril de 2023, como consecuencia de las tensiones entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), dirigidas por el general Abdel Fattah al-Burhan, y las FAR, comandadas por el general Mohamed Hamdan Dagalo. La lucha por el poder entre los dos generales, que orquestaron conjuntamente un golpe militar en 2021, ha sumido a Sudán en una crisis humanitaria.
La guerra ha exacerbado los desafíos existentes en Sudán, una nación que ya lidia con la pobreza, la inestabilidad política y los impactos del cambio climático. La historia de Sudán ha estado marcada por múltiples guerras civiles, golpes militares y períodos de gobierno autoritario, lo que ha obstaculizado su progreso hacia la gobernanza democrática y el desarrollo económico. El conflicto actual ha interrumpido aún más la producción agrícola, el comercio y los servicios esenciales, empujando a millones de personas a la inseguridad alimentaria y al desplazamiento.
La ONU estima que millones de sudaneses necesitan asistencia humanitaria. Los países vecinos, incluidos Chad, Sudán del Sur y Egipto, están luchando para dar cabida a la afluencia de refugiados que huyen de la violencia. Las organizaciones internacionales y los organismos de ayuda están trabajando para proporcionar alimentos, agua, refugio y atención médica a los afectados por el conflicto, pero el acceso a muchas zonas sigue restringido debido a problemas de seguridad.
La comunidad internacional ha pedido un alto el fuego inmediato y una vuelta a las negociaciones entre las partes beligerantes. La Unión Africana, la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) y varios países han participado en los esfuerzos de mediación, pero hasta ahora, estas iniciativas no han logrado producir una resolución duradera. El conflicto sigue representando una amenaza significativa para la estabilidad regional y tiene el potencial de desestabilizar aún más el Cuerno de África.
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