Ocho importantes aliados de EE. UU. en Europa Occidental emitieron una declaración conjunta el domingo condenando la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles por oponerse al control estadounidense de Groenlandia. Los países —Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia— advirtieron que las acciones de Trump socavan las relaciones transatlánticas y corren el riesgo de una "peligrosa espiral descendente".
La declaración se produjo en respuesta al anuncio del sábado de Trump que indicaba un posible arancel del 10% sobre los bienes de estas naciones, una medida ampliamente interpretada como una forma de presionar para forzar las conversaciones sobre el estatus de Groenlandia. Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca, un aliado de la OTAN, ha sido identificado por Trump como crítico para los intereses de seguridad nacional de EE. UU.
"Nos solidarizamos plenamente con el Reino de Dinamarca y el pueblo de Groenlandia", decía la declaración conjunta. "Aprovechando el proceso iniciado la semana pasada, estamos listos para entablar un diálogo basado en los principios de soberanía e integridad territorial que respaldamos firmemente".
La disputa destaca la compleja dinámica geopolítica que rodea a la región ártica. A medida que el cambio climático derrite el hielo polar, el acceso a los recursos naturales y las rutas marítimas estratégicas en el Ártico ha aumentado, atrayendo la atención de las principales potencias mundiales. Groenlandia, estratégicamente ubicada entre los océanos Atlántico y Ártico, tiene una importante importancia geopolítica.
Dinamarca ha gobernado Groenlandia desde 1721, y la isla obtuvo autonomía interna en 1979 y autogobierno en 2009, lo que le dio el control sobre la mayoría de las áreas, excepto la política exterior y la defensa. La noción de que Estados Unidos compre Groenlandia no es nueva; la idea se planteó en el siglo XIX bajo el presidente Andrew Johnson y nuevamente en 1946 por el presidente Harry Truman.
Las naciones europeas enfatizaron que su presencia militar en Groenlandia, específicamente las tropas que participan en el ejercicio de entrenamiento militar danés Arctic Endurance, no representa ninguna amenaza. El ejercicio está diseñado para mejorar la preparación ártica y la interoperabilidad entre las fuerzas aliadas.
Las amenazas arancelarias han despertado preocupación dentro de la Unión Europea, que considera tales medidas como una violación de las normas comerciales internacionales y un desafío al orden mundial establecido. La UE ha respondido previamente a los aranceles estadounidenses con medidas de represalia, lo que plantea el espectro de una guerra comercial.
EE. UU. tiene una larga historia de interés militar y estratégico en Groenlandia, particularmente desde la Segunda Guerra Mundial, cuando construyó la Base Aérea de Thule, una parte crítica de su sistema de alerta temprana de misiles balísticos. La base sigue siendo una importante instalación militar estadounidense.
La situación actual sigue siendo fluida, con el potencial de una mayor escalada o negociación. Las naciones europeas han expresado su voluntad de entablar un diálogo, pero insisten en los principios de soberanía e integridad territorial como base para cualquier discusión. EE. UU. aún no ha implementado formalmente los aranceles amenazados, lo que deja margen para maniobras diplomáticas. La comunidad internacional está observando de cerca para ver cómo esta disputa impactará las relaciones transatlánticas y el futuro de la geopolítica ártica.
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