La crisis energética impulsa el resurgimiento de los deshollinadores en el Reino Unido.
Los deshollinadores están experimentando un resurgimiento en el Reino Unido a medida que el aumento de los costos de la energía impulsa a los propietarios a buscar soluciones alternativas de calefacción. El renovado interés en las chimeneas tradicionales y las estufas de leña ha provocado una mayor demanda de servicios de mantenimiento y limpieza de chimeneas, según profesionales del sector.
Josh Firkins, un deshollinador cuya familia ha estado en el oficio desde mediados del siglo XIX, señaló el contraste entre los métodos tradicionales y la tecnología moderna utilizada en la profesión actual. Si bien la tarea principal de limpiar chimeneas con cepillos sigue siendo la misma, ahora se emplean herramientas como cámaras digitales, aspiradoras industriales e incluso drones para evaluar las condiciones de las chimeneas y garantizar una limpieza exhaustiva. Firkins afirmó que su tatarabuelo Charles, quien comenzó como deshollinador, reconocería el cepillo, pero encontraría las otras herramientas "extravagantes".
La industria de la limpieza de chimeneas prosperó una vez en Gran Bretaña, coincidiendo con el uso generalizado de carbón y leña para la calefacción. Sin embargo, la llegada de los sistemas de calefacción central y las regulaciones más estrictas sobre la calidad del aire en la segunda mitad del siglo XX provocaron una disminución significativa en la popularidad de los fuegos abiertos, lo que llevó a una contracción de la industria. A pesar de esta recesión, algunas empresas de limpieza de chimeneas lograron mantenerse en el negocio, adaptándose a los tiempos cambiantes y manteniendo una presencia en el mercado.
La importancia histórica de los deshollinadores se extiende más allá de su función práctica. Han sido representados en la cultura popular, como en "Mary Poppins", y también están asociados con las duras realidades del trabajo infantil durante los siglos XVIII y XIX, cuando a veces se obligaba a los niños a trepar por las chimeneas, enfrentando peligros como quedarse atascados o asfixiarse.
La actual crisis energética, caracterizada por el aumento vertiginoso de los precios del gas y la electricidad, ha impulsado a muchos propietarios a reconsiderar los métodos de calefacción tradicionales. Las estufas de leña y las chimeneas ofrecen una alternativa potencialmente más asequible, lo que impulsa la demanda de deshollinadores para garantizar que estos sistemas sean seguros y eficientes. El resurgimiento de los deshollinadores refleja una tendencia más amplia de individuos que buscan la independencia energética y exploran diversas opciones de calefacción en respuesta a las presiones económicas.
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