Una delegación del Congreso de EE. UU. concluyó una visita a Dinamarca este fin de semana en medio de crecientes tensiones sobre Groenlandia, tras el renovado interés del presidente Trump en adquirir el territorio. La delegación, compuesta por legisladores demócratas y republicanos, tenía como objetivo asegurar a los funcionarios daneses el compromiso de EE. UU. con su relación con Dinamarca y Groenlandia.
El viaje se produjo cuando el presidente Trump anunció a través de las redes sociales su intención de imponer un arancel del 10% a ocho naciones europeas, incluida Dinamarca, debido a su resistencia a su plan de adquisición de Groenlandia. Trump declaró que aumentaría el arancel al 25% en junio si no se llegaba a un acuerdo para adquirir Groenlandia.
El senador Chris Coons, un demócrata de Delaware, y la senadora Lisa Murkowski, una republicana de Alaska, estuvieron entre los miembros de la delegación que se reunieron con políticos daneses y groenlandeses en Copenhague. La delegación buscó reducir la tensión tras los pronunciamientos públicos de Trump.
Dinamarca y Groenlandia han estado presionando activamente a los legisladores estadounidenses en un esfuerzo por contrarrestar el impulso del presidente Trump para que EE. UU. tome el control de Groenlandia. Los políticos groenlandeses Pipaluk Lynge y Aaja Chemnitz participaron en reuniones con la delegación estadounidense, lo que subraya el interés de Groenlandia en mantener su estado actual.
EE. UU. tiene una larga historia de interés estratégico en Groenlandia, particularmente debido a su ubicación geográfica. En 1946, EE. UU. ofreció comprar Groenlandia a Dinamarca por $100 millones. Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, y Dinamarca se encarga de sus asuntos exteriores y defensa.
El gobierno danés ha declarado sistemáticamente que Groenlandia no está a la venta. El propio gobierno de Groenlandia también ha expresado su deseo de mantener su relación actual con Dinamarca.
La visita de la delegación del Congreso tuvo como objetivo fomentar el diálogo y la comprensión entre EE. UU., Dinamarca y Groenlandia. Las implicaciones a largo plazo de las amenazas arancelarias y las ambiciones de adquisición del presidente Trump siguen siendo inciertas.
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