El reciente anuncio del presidente Trump sobre los aranceles planificados a ocho países europeos causó conmoción en los mercados internacionales, apuntando específicamente a las naciones que no han apoyado la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos. La medida, revelada esta mañana temprano, está explícitamente vinculada al interés de larga data del gobierno de EE. UU. en comprar el territorio autónomo danés.
Se proyecta que los aranceles propuestos, que oscilan entre el 15% y el 25% según el país y los bienes específicos, impactarán más de $50 mil millones en el comercio anual entre los EE. UU. y las naciones europeas objetivo. El análisis preliminar del Peterson Institute for International Economics estima que estos aranceles podrían reducir el crecimiento del PIB de EE. UU. en un 0,15% en el primer año, con efectos a largo plazo potencialmente mayores si la Unión Europea implementa medidas de represalia. El euro se debilitó inmediatamente frente al dólar tras el anuncio, cayendo un 0,8% en las primeras operaciones.
Este desarrollo añade más incertidumbre a un mercado global ya volátil. Los mercados bursátiles europeos abrieron bruscamente a la baja, con el índice STOXX Europe 600 cayendo un 1,2%. Las industrias particularmente vulnerables a los aranceles, como la automotriz, la agrícola y la de bienes de lujo, experimentaron los descensos más significativos. El anuncio también llega en un momento delicado, ya que muchas economías europeas aún se están recuperando de las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19 y luchan contra el aumento de la inflación.
La búsqueda de Groenlandia por parte del gobierno de EE. UU. no es nueva. El interés en el territorio proviene de su ubicación estratégica en el Ártico, su potencial para la extracción de recursos, incluidos los minerales de tierras raras, y su importancia geopolítica frente a la creciente influencia rusa y china en la región. Los intentos anteriores de negociar una compra con Dinamarca no han tenido éxito, y el gobierno danés ha mantenido constantemente que Groenlandia no está a la venta.
El impacto futuro de estos aranceles sigue siendo incierto. Mucho dependerá de la respuesta de la Unión Europea y de la voluntad de ambas partes de entablar negociaciones. Algunos analistas creen que se trata de una táctica de negociación diseñada para presionar a Dinamarca para que reconsidere su posición sobre Groenlandia. Otros temen que pueda escalar a una guerra comercial en toda regla, interrumpiendo aún más las cadenas de suministro globales y obstaculizando el crecimiento económico. La visita de la delegación del Congreso a Dinamarca, destinada a reducir las tensiones, ahora enfrenta un desafío aún mayor a raíz de estas nuevas amenazas económicas.
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