Según cálculos de la Fundación Peter G. Peterson, la deuda nacional de EE. UU. aumentó en aproximadamente $2.25 billones de dólares durante el primer año de mandato del presidente Donald Trump. Esta cifra, compartida exclusivamente con Fortune, abarca el período desde el cierre de las operaciones el 17 de enero de 2025 hasta el final del día el 15 de enero de 2026, lo que refleja fielmente el primer año de Trump después de su toma de posesión.
La rápida acumulación de deuda, que eleva el total a $38.4 billones de dólares al 9 de enero, ha provocado preocupación entre los observadores del presupuesto y los analistas financieros, quienes consideran la trayectoria fiscal del país como una vulnerabilidad económica creciente. El Monitor Diario de la Deuda del congresista David Schweikert estima que la deuda nacional ha estado creciendo a una tasa de $71,884.09 por segundo durante el último año.
Este aumento en la deuda de EE. UU. se produce en un contexto de incertidumbre económica global y niveles de deuda crecientes en muchas naciones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido repetidamente sobre los riesgos asociados con los altos niveles de deuda pública en todo el mundo, particularmente a raíz del aumento del gasto durante y después de la pandemia de COVID-19. Muchas economías desarrolladas, incluidas las de Europa y Japón, están lidiando con desafíos similares de envejecimiento de la población, desaceleración del crecimiento económico y la necesidad de un mayor gasto social, todo lo cual contribuye al aumento de la carga de la deuda.
La deuda nacional de EE. UU. se compone de deuda pública, que está en manos de individuos, corporaciones y gobiernos extranjeros, y tenencias intragubernamentales, que se mantienen principalmente en fondos fiduciarios gubernamentales, como el Seguro Social. El crecimiento de la deuda se puede atribuir a una combinación de factores, incluido el gasto gubernamental que excede los ingresos, los recortes de impuestos y las crisis económicas que reducen los ingresos fiscales.
La Fundación Peterson, una organización no partidista centrada en la responsabilidad fiscal, ha abogado durante mucho tiempo por políticas para abordar la deuda nacional. Su análisis destaca las posibles consecuencias del crecimiento descontrolado de la deuda, incluidas tasas de interés más altas, una menor inversión en áreas críticas como infraestructura y educación, y una menor capacidad para responder a futuras crisis económicas.
Es probable que el aumento de la deuda nacional de EE. UU. bajo la administración del presidente Trump alimente un mayor debate sobre la política fiscal y la sostenibilidad a largo plazo del gasto público. Se espera que el tema siga siendo un foco central del discurso político, tanto a nivel nacional como internacional, a medida que los responsables de la formulación de políticas lidian con los desafíos de equilibrar el crecimiento económico con la responsabilidad fiscal. Las implicaciones de los niveles de deuda de EE. UU. se sienten a nivel mundial, dado el papel del dólar como moneda de reserva mundial y la interconexión de los mercados financieros internacionales.
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