Las encuestas revelaron un apoyo significativo a la intervención, con un 74 por ciento de los peruanos y un 63 por ciento de los chilenos aprobándola. Mayorías en Colombia, Brasil, Argentina y Panamá también apoyaron la acción, según las encuestas. Este apoyo se produce a pesar de la historia de intervenciones de Estados Unidos en América Latina, incluyendo la invasión de Panamá en 1989 para remover a Manuel Noriega.
Carlos Segura, un profesor de 36 años en Buenos Aires, expresó su satisfacción, afirmando: "Estoy contento porque vi la caída de un dictador, y estoy contento porque mis amigos venezolanos están contentos". Su sentimiento refleja una sensación común entre aquellos que ven la intervención como un paso positivo hacia la remoción de un líder autoritario.
La respuesta en toda América Latina fue variada. En Argentina, los chats grupales de la escuela secundaria bullían con noticias de la captura de Nicolás Maduro. Según informes, los colombianos debatieron planes de salida, mientras que los maestros ecuatorianos interrumpieron las lecciones para discutir la incursión estadounidense. Incluso una reina de belleza peruana opinó sobre el asunto.
Estados Unidos tiene una larga y compleja historia de participación en los asuntos latinoamericanos, a menudo vista con suspicacia debido a las intervenciones de la época de la Guerra Fría. Esta historia hace que el apoyo generalizado a la acción de Trump en Venezuela sea particularmente notable.
El estado actual de la situación en Venezuela y los posibles próximos pasos están aún por verse. Es probable que la intervención y sus consecuencias sigan siendo objeto de debate y discusión en toda América Latina y más allá.
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