En los últimos días, las fuerzas gubernamentales sirias han avanzado rápidamente hacia el noreste de Siria, recuperando territorio previamente controlado por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) lideradas por los kurdos. La ofensiva marca el cambio de control más significativo desde que los rebeldes liderados por islamistas derrocaron a Bashar al-Assad en diciembre de 2024, poniendo fin a la guerra civil de 13 años, según informes de AFP.
El gobierno del presidente Ahmed al-Sharaa ha estado trabajando para unificar Siria, y los recientes avances representan un paso sustancial en esa dirección. Antes de la ofensiva de este mes, los kurdos controlaban casi un tercio de Siria, donde establecieron un enclave con su propio gobierno, instituciones y las FDS como su brazo militar. Los kurdos habían gozado de apoyo estadounidense después de ayudar a una coalición liderada por Estados Unidos a derrotar al grupo Estado Islámico (EI) en la última década.
El domingo, el presidente al-Sharaa firmó un acuerdo de 14 puntos con las FDS. Los detalles del acuerdo no estuvieron disponibles de inmediato, pero se espera que aborden el futuro estatus de los territorios controlados por los kurdos y la integración de las FDS en las fuerzas armadas sirias.
El rápido avance del gobierno plantea interrogantes sobre el futuro de la población kurda en la región y el grado en que se preservará su autonomía. También presenta una prueba para el gobierno de al-Sharaa mientras busca afirmar su autoridad sobre todo el país. La situación sigue siendo fluida, y los próximos pasos serán cruciales para determinar la estabilidad a largo plazo de Siria.
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