Un extenso estudio internacional publicado el viernes reveló una correlación significativa entre la reproducción y la longevidad en mamíferos, indicando que limitar la reproducción a menudo conduce a una vida más larga. Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y otras instituciones a nivel mundial descubrieron que suprimir la reproducción, a través de métodos como la castración o tasas de reproducción naturalmente más bajas, puede extender la vida útil en aproximadamente un 10 por ciento en promedio en diversas especies de mamíferos.
El estudio, que analizó datos de una amplia gama de mamíferos en diferentes continentes, destacó distintos mecanismos biológicos en juego en machos y hembras. Según el informe, los machos castrados a menudo experimentan una mayor longevidad debido a la evitación de los efectos potencialmente dañinos de la testosterona. Las hembras, por otro lado, parecen beneficiarse al evitar las intensas exigencias físicas asociadas con el embarazo y la lactancia.
"Esta investigación subraya una compensación evolutiva fundamental", dijo la Dra. Elena Ramírez, autora principal del estudio en el Instituto Max Planck. "Los mamíferos, incluidos los humanos, se enfrentan a un imperativo biológico para equilibrar la reproducción y la supervivencia. Parece que invertir fuertemente en uno a menudo se produce a expensas del otro".
Los hallazgos tienen implicaciones para comprender los procesos de envejecimiento no solo en mamíferos, sino potencialmente también en humanos. Si bien las comparaciones directas son complejas, el estudio proporciona información sobre los factores biológicos que influyen en la longevidad. El concepto de compensaciones entre reproducción y longevidad se ha observado en diversas culturas y contextos históricos. Por ejemplo, en algunas sociedades, las órdenes religiosas o las personas que se abstienen del matrimonio y la procreación históricamente se han asociado con una vida útil más larga, aunque esto a menudo se entrelaza con factores como la dieta, el estilo de vida y el apoyo social.
Los investigadores advierten que el aumento promedio del 10 por ciento en la vida útil es una tendencia general y puede variar significativamente según la especie, el entorno y las circunstancias específicas. Se necesita más investigación para comprender completamente los mecanismos subyacentes y para explorar posibles aplicaciones para promover un envejecimiento saludable. El equipo planea investigar los genes específicos y las vías moleculares involucradas en esta compensación, con la esperanza de identificar posibles objetivos para intervenciones que podrían extender la vida útil y mejorar la salud en los mamíferos, incluidos los humanos. El estudio fue publicado en la revista Nature Aging.
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