Grandes áreas del noreste de Sudáfrica y la vecina Mozambique han estado inundadas durante varios días debido a lluvias excepcionalmente intensas. El diluvio, impulsado por un sistema de baja presión aislada de movimiento lento, ha provocado una alerta de inundación elevada al nivel más alto, arrasando carreteras y obligando a evacuaciones dentro del Parque Nacional Kruger.
Algunas localidades en Sudáfrica registraron cientos de milímetros de lluvia durante el fin de semana. Graskop en Mpumalanga, por ejemplo, experimentó 113 mm de lluvia en un período de 24 horas, mientras que Phalaborwa registró aproximadamente 85 mm. La lluvia ha persistido en toda la región desde el fin de semana, exacerbando las condiciones ya difíciles. Un árbol caído en Giyani, en el noreste de Sudáfrica, bloqueó una carretera, interrumpiendo aún más el transporte.
El sistema de baja presión aislada responsable del clima extremo ha permanecido anclado sobre la región, atrayendo repetidamente humedad y provocando aguaceros intensos, según Ishani Mistry y Ollie Lewis. Este fenómeno meteorológico ocurre cuando un sistema de baja presión se separa del flujo principal de aire en la atmósfera superior, lo que hace que se estanque y permanezca sobre un área específica.
Se esperan más lluvias intensas el viernes y durante el fin de semana. Maputo, la capital de Mozambique, podría esperar totales de lluvia diarios que superen los 200 mm para el final del viernes, lo que aumenta el riesgo de inundaciones y desplazamientos generalizados. La situación actual plantea desafíos importantes para la infraestructura, la agricultura y la seguridad pública en las áreas afectadas. Las autoridades están instando a los residentes a permanecer atentos y tomar las precauciones necesarias para mitigar el impacto del clima severo.
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