Civiles están huyendo de áreas lideradas por kurdos cerca de Alepo después de que el gobierno sirio ordenara a la gente que se marchara en medio de crecientes tensiones con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Los disturbios han obligado a más de 150.000 sirios a huir en los últimos días, según un informe publicado el 16 de enero de 2026.
El éxodo se produce principalmente desde áreas alrededor de Alepo controladas por las FDS, una alianza respaldada por Estados Unidos que ha sido fundamental en la lucha contra ISIS en Siria. La orden del gobierno sirio, transmitida a través de los medios estatales, citó preocupaciones sobre posibles operaciones militares de las FDS en la región, aunque la verificación independiente de estas afirmaciones sigue siendo difícil de alcanzar.
"La situación es increíblemente volátil", dijo la Dra. Lina Khatib, directora del Programa para Oriente Medio y África del Norte en Chatham House, un grupo de expertos con sede en Londres. "La retórica del gobierno sirio está claramente diseñada para desestabilizar la región y socavar la autoridad de las FDS, independientemente del nivel de amenaza real".
Las FDS han negado cualquier plan para operaciones ofensivas, acusando al gobierno sirio de avivar deliberadamente el miedo y el desplazamiento. "Estas acusaciones son infundadas", declaró Kino Gabriel, portavoz de las FDS, en una conferencia de prensa. "Nuestra prioridad sigue siendo la seguridad y la estabilidad de la región y la protección de todos sus residentes".
Esta última ola de desplazamiento se suma a la ya grave crisis humanitaria en Siria, donde millones de personas han sido desplazadas internamente o han buscado refugio en países vecinos desde el inicio de la guerra civil en 2011. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) está trabajando con socios locales para brindar asistencia de emergencia a las poblaciones desplazadas, incluyendo refugio, alimentos y atención médica.
Las crecientes tensiones entre el gobierno sirio y las FDS también tienen implicaciones para el panorama geopolítico más amplio. La alianza de las FDS con Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo una fuente de fricción con Damasco y sus aliados, Rusia e Irán. Cualquier escalada del conflicto en la región podría complicar aún más los esfuerzos para encontrar una solución política duradera a la crisis siria.
Los analistas sugieren que las acciones del gobierno sirio pueden estar dirigidas a consolidar su control sobre Alepo y sus alrededores, que han estado divididos entre el gobierno y el control de las FDS durante varios años. Al crear un clima de miedo y desplazamiento, el gobierno puede estar esperando debilitar la posición de las FDS y, en última instancia, recuperar el control total de la región.
El futuro inmediato sigue siendo incierto. Los observadores internacionales están pidiendo la desescalada y el diálogo entre todas las partes para evitar más desplazamientos y sufrimiento. El ACNUR está apelando a una mayor financiación para abordar las crecientes necesidades humanitarias de la población desplazada. La situación está siendo monitoreada de cerca por organizaciones y gobiernos internacionales, quienes instan a todas las partes a respetar el derecho internacional humanitario y proteger a los civiles.
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