No hubo comentarios inmediatos por parte de las autoridades ugandesas con respecto al presunto traslado de Wine, cuyo nombre real es Robert Kyagulanyi Ssentamu. Wine, un popular músico convertido en político, se ha erigido como el principal rival del veterano presidente Yoweri Museveni.
La campaña electoral previa a la votación del jueves estuvo marcada por la violencia y las denuncias de abusos contra los derechos humanos. Las Naciones Unidas ya habían expresado su preocupación por la imparcialidad y la transparencia del proceso electoral. El apagón de Internet, implementado en vísperas de las elecciones, suscitó aún más inquietudes sobre el compromiso del gobierno con una votación libre y justa. NetBlocks, una organización que monitorea la gobernanza de Internet, confirmó la interrupción, afirmando que limitaba significativamente el acceso a la información para los votantes.
El ascenso de Wine en la política ugandesa ha sido meteórico, impulsado por su popularidad entre los jóvenes del país. Ha hecho campaña con una plataforma de cambio y el fin de la corrupción, desafiando directamente los 35 años de gobierno de Museveni. Museveni, en el poder desde 1986, ha mantenido un firme control sobre el país, a menudo utilizando el ejército y la policía para reprimir la disidencia.
El presunto secuestro de Wine se produce tras un período de crecientes tensiones en Uganda. En noviembre, al menos 54 personas murieron durante las protestas provocadas por el arresto de Wine. El gobierno defendió sus acciones, alegando que las protestas fueron instigadas por elementos subversivos que buscaban desestabilizar el país.
Se desconoce el estado actual de Bobi Wine. La Plataforma de Unidad Nacional ha pedido su liberación inmediata e instó a la comunidad internacional a intervenir. Se espera que los resultados de las elecciones se anuncien en los próximos días, y la situación sigue siendo volátil.
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