Los rendimientos de los bonos experimentaron un notable aumento el viernes después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugiriera que prefería mantener a su principal asesor económico, Kevin Hassett, en su actual puesto en la Casa Blanca, en lugar de nominarlo para dirigir la Reserva Federal. El cambio en las expectativas ha llevado a los analistas de Wall Street a creer que Kevin Warsh, un ex gobernador de la Fed percibido como más agresivo, ahora tiene un camino más claro para suceder a Jerome Powell como presidente.
Los comentarios de Trump, hechos durante un evento en la Casa Blanca donde reconoció públicamente la presencia de Hassett, inyectaron incertidumbre en la búsqueda en curso de un nuevo presidente de la Fed, un puesto de inmensa influencia en el panorama financiero mundial. "En realidad, quiero mantenerte donde estás, si quieres saber la verdad", le dijo Trump a Hassett, quien se desempeña como director del Consejo Económico Nacional. "Solo quiero agradecerte, estuviste fantástico en la televisión el otro día".
Las declaraciones, aunque no son un anuncio formal, han alterado significativamente la dinámica percibida del proceso de selección. Hassett había sido ampliamente considerado como un candidato principal, debido a su relación existente con Trump y su servicio desde el primer mandato de Trump. El mes pasado, el propio Trump había identificado a Hassett como un posible presidente de la Fed.
La Reserva Federal, responsable de establecer la política monetaria de EE. UU., juega un papel crucial en la configuración de las condiciones económicas globales. Sus decisiones sobre las tasas de interés y la flexibilización cuantitativa tienen consecuencias de gran alcance para el comercio internacional, los flujos de inversión y las valoraciones de divisas. El nombramiento de un nuevo presidente es, por lo tanto, seguido de cerca por gobiernos, bancos centrales e instituciones financieras de todo el mundo.
Kevin Warsh, ahora visto como un contendiente más fuerte, es conocido por su postura más agresiva sobre la política monetaria, generalmente favoreciendo condiciones crediticias más estrictas para controlar la inflación. Esto contrasta con el enfoque más moderado a menudo asociado con Hassett, quien se percibe como más partidario de las políticas que estimulan el crecimiento económico.
El mandato de Powell como presidente concluye el 15 de mayo. Si bien podría permanecer en la junta como gobernador, una medida considerada inusual, la atención se centra ahora en a quién nominará finalmente Trump para dirigir el banco central. Es probable que la decisión tenga un impacto significativo en la dirección de la política monetaria de EE. UU. y, en consecuencia, en la economía global. La incertidumbre que rodea el nombramiento ya ha contribuido a la volatilidad en los mercados de bonos, lo que refleja la preocupación de los inversores sobre el potencial de un cambio hacia un enfoque más agresivo para gestionar la inflación.
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