El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles a los países que se opongan a sus ambiciones de adquirir Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía danesa. En una reunión en la Casa Blanca, Trump declaró que "podría imponer un arancel a los países si no están de acuerdo con Groenlandia", pero no especificó qué naciones podrían ser el objetivo ni la base legal para tales aranceles.
Las declaraciones de Trump coincidieron con la visita de una delegación bipartidista del Congreso a Groenlandia, destinada a demostrar apoyo al territorio. La delegación de 11 miembros, incluidos republicanos que han expresado reservas sobre la propuesta de adquisición del presidente, se reunió con miembros del parlamento, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen. El senador Chris Coons, demócrata y líder de la delegación, no comentó sobre la amenaza arancelaria del presidente.
La perspectiva de que Estados Unidos adquiera Groenlandia ha encontrado resistencia no solo por parte de Dinamarca y Groenlandia, sino también dentro de los Estados Unidos, donde muchos cuestionan la justificación estratégica y económica. Groenlandia, aunque geográficamente forma parte de América del Norte, ha sido un territorio danés desde 1814. Su importancia estratégica aumentó durante la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó a una presencia militar estadounidense que continúa hasta el día de hoy en la Base Aérea de Thule, un componente crítico de los sistemas de alerta temprana de misiles de EE. UU.
El gobierno danés ha mantenido constantemente que Groenlandia no está a la venta. La primera ministra Frederiksen describió previamente la idea de vender Groenlandia como "absurda". La economía de Groenlandia depende en gran medida de la pesca y los subsidios daneses, pero también posee importantes recursos minerales, incluidos elementos de tierras raras, que son cada vez más importantes para las tecnologías modernas. El interés en los recursos de Groenlandia ha crecido a medida que el hielo ártico se derrite debido al cambio climático, abriendo nuevas rutas marítimas y acceso a áreas previamente inaccesibles.
La posible imposición de aranceles añade una capa de complejidad a la ya tensa relación entre Estados Unidos y algunos de sus aliados. También plantea interrogantes sobre la coherencia de la política exterior estadounidense y el uso del comercio como herramienta para lograr objetivos geopolíticos. La situación sigue siendo fluida, y aún no se han determinado los detalles específicos de los posibles aranceles y su impacto en las relaciones internacionales.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment