El gobierno del Reino Unido defendió su acuerdo para ceder las Islas Chagos a Mauricio, al tiempo que arrienda una base militar clave, tras las críticas del expresidente estadounidense Donald Trump. Trump, en una publicación en su plataforma Truth Social, describió la entrega planificada como un "acto de gran estupidez", a pesar de las indicaciones anteriores de apoyo por parte de él y de altos funcionarios estadounidenses. Más tarde confirmó que estaba "en contra" del acuerdo.
El gobierno del Reino Unido respondió afirmando que "nunca comprometería nuestra seguridad nacional", según el portavoz oficial del primer ministro, quien también sostuvo que Estados Unidos sigue apoyando el acuerdo. El acuerdo, firmado en mayo, implica un arreglo de 3.400 millones de libras (4.600 millones de dólares) en virtud del cual el Reino Unido conserva el control de la base militar Reino Unido-EE. UU. en Diego García, la más grande de las islas.
El acuerdo tiene como objetivo resolver una disputa de larga data sobre las Islas Chagos, un archipiélago en el Océano Índico que el Reino Unido separó de Mauricio en 1965, tres años antes de que Mauricio obtuviera su independencia. El Reino Unido luego desalojó a la población local para establecer una base militar en Diego García, que ha sido un activo estratégicamente importante tanto para el Reino Unido como para los Estados Unidos.
Mauricio ha argumentado sistemáticamente que la continua administración de las islas por parte del Reino Unido es una violación del derecho internacional. La Corte Internacional de Justicia dictaminó en 2019 que el Reino Unido debería renunciar al control de las Islas Chagos, una decisión que el Reino Unido ha reconocido pero no implementado completamente hasta este acuerdo.
La crítica de Trump introduce un elemento complejo a la situación, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación militar entre el Reino Unido y Estados Unidos en Diego García. La base ha sido crucial para las operaciones militares en Oriente Medio y Asia. El gobierno del Reino Unido insiste en que el acuerdo con Mauricio incluye disposiciones para garantizar el funcionamiento continuo de la base y salvaguardar los intereses de seguridad mutua. La situación sigue siendo fluida, con posibles implicaciones para el equilibrio estratégico en el Océano Índico.
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