Las tasas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) han ido aumentando a nivel mundial en las últimas décadas, afectando hasta al 8% de los niños y adolescentes, y a menudo continuando en la edad adulta. Si bien los síntomas del TDAH se han reconocido durante más de un siglo, la afección se reconoció formalmente en la década de 1960 y recibió su nombre actual en 1980, lo que deja las razones detrás del aumento de las tasas no del todo claras. Este misterio destaca la necesidad de seguir investigando la afección.
Los investigadores se han centrado durante mucho tiempo en la señalización de la dopamina como objetivo para el tratamiento del TDAH, pero el papel exacto de este neurotransmisor sigue bajo investigación. La conexión es más compleja que una simple deficiencia de una sola sustancia química cerebral, según estudios publicados en Nature Outlook: ADHD. Los científicos están explorando cómo las variaciones en las vías de la dopamina y la sensibilidad de los receptores podrían contribuir a los diversos síntomas observados en personas con TDAH.
Durante décadas, ha existido una disparidad significativa en las tasas de diagnóstico entre géneros. Los niños son diagnosticados de dos a tres veces más a menudo que las niñas, lo que podría colocar a las niñas en un mayor riesgo de resultados negativos debido al infradiagnóstico. Los expertos piden una mayor atención por parte de la comunidad científica para abordar este desequilibrio y mejorar las herramientas de diagnóstico para identificar con precisión el TDAH en las niñas.
El aumento en los diagnósticos de TDAH podría atribuirse a varios factores, incluido el aumento de la concienciación, los cambios en los criterios de diagnóstico y las influencias ambientales. Una mayor concienciación entre padres y educadores puede llevar a más derivaciones para la evaluación. La ampliación de los criterios de diagnóstico a lo largo del tiempo también puede contribuir al aumento de los casos diagnosticados.
Los factores ambientales, como el aumento del tiempo frente a las pantallas y la exposición a ciertas toxinas, también se están investigando como posibles contribuyentes al aumento de las tasas de TDAH. Se están realizando estudios para determinar el impacto de estos factores en el desarrollo y el comportamiento del cerebro.
El estado actual de la investigación del TDAH implica un enfoque multidisciplinario, que incorpora la genética, la neuroimagen y los estudios del comportamiento. Los investigadores están utilizando la inteligencia artificial (IA) para analizar grandes conjuntos de datos e identificar patrones que puedan arrojar luz sobre las causas subyacentes del TDAH. Los algoritmos de IA pueden ayudar a los investigadores a identificar diferencias sutiles en la estructura y la función del cerebro que pueden estar asociadas con la afección.
Se espera que los futuros desarrollos en la investigación del TDAH se centren en tratamientos personalizados basados en el perfil genético y ambiental de cada individuo. Las herramientas de diagnóstico impulsadas por la IA también podrían mejorar la precisión y la eficiencia de las evaluaciones del TDAH, lo que llevaría a intervenciones más tempranas y eficaces.
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