Los productores de esquisto estadounidense están expresando un creciente descontento con el enfoque del presidente Trump en las oportunidades energéticas internacionales, particularmente en Venezuela y Groenlandia, ya que su rentabilidad interna enfrenta vientos en contra.
El índice de referencia estadounidense para el petróleo crudo se mantuvo justo por debajo de los 60 dólares por barril, un nivel en el que muchos productores de petróleo estadounidenses tienen dificultades para generar ganancias y justificar nuevas empresas de perforación. Al 16 de enero, el número de plataformas de perforación petrolera activas en los EE. UU. había caído en aproximadamente un 15% año tras año, lo que indica una desaceleración en la actividad de perforación nacional.
La búsqueda de Trump de precios más bajos de la gasolina, lograda en gran medida a través de una mayor producción de la OPEP, ha creado inadvertidamente un entorno desafiante para los productores de petróleo estadounidenses. Si bien EE. UU. continúa produciendo niveles de petróleo cercanos a los récords, los precios más bajos resultantes están comprimiendo los márgenes de ganancia de las empresas nacionales. La situación destaca una tensión entre el deseo del presidente de combustible asequible para los consumidores estadounidenses y la salud económica de la industria petrolera nacional.
La industria del esquisto estadounidense ha experimentado un auge en los últimos años, transformando al país en un importante productor y exportador de petróleo. Sin embargo, la dependencia de la industria de la fracturación hidráulica, o fracking, la hace sensible a las fluctuaciones en los precios del petróleo. Cuando los precios caen por debajo de un cierto umbral, la economía del fracking se vuelve menos atractiva, lo que lleva a una reducción de la actividad de perforación y una posible tensión financiera para las empresas.
De cara al futuro, la industria petrolera estadounidense se enfrenta a un panorama complejo. El crecimiento de la demanda mundial de petróleo se está desacelerando y la competencia de otros productores, incluidos la OPEP y Rusia, sigue siendo intensa. La futura rentabilidad de la industria dependerá de factores como la innovación tecnológica, la reducción de costos y la capacidad de adaptación a la evolución de la dinámica energética mundial. La medida en que el gobierno de EE. UU. priorice la producción nacional de petróleo frente a consideraciones geopolíticas y económicas más amplias también jugará un papel crucial.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment