Ubisoft sufrió un duro golpe esta semana, perdiendo el balón y anunciando la cancelación de seis títulos inéditos, incluyendo un remake de Prince of Persia, lo que provocó una onda expansiva en el mundo de los videojuegos y suscitó serias dudas sobre el futuro rendimiento de la compañía. La medida, revelada en un comunicado de prensa el miércoles, también incluyó el cierre de varios estudios, una pausa estratégica destinada a optimizar las operaciones y reorientarse hacia sus franquicias principales.
No es la primera vez que Ubisoft se enfrenta a un duro oponente. En 2019, tuvieron que retrasar varios lanzamientos importantes, incluyendo Watch Dogs: Legion, Rainbow Six Quarantine y Gods & Monsters, lo que llevó a un período similar de autorreflexión y reestructuración. Sin embargo, esta última sacudida se siente diferente, una jugada más decisiva para recuperar el terreno perdido en un campo cada vez más competitivo.
"Estamos evolucionando en un contexto de gran transformación de la industria y necesitamos adaptarnos para seguir siendo competitivos", dijo el director financiero de Ubisoft, Frederick Duguet, en una conferencia telefónica con inversores. Hizo hincapié en el compromiso de la compañía de invertir en sus mayores marcas y en el crecimiento a largo plazo, sugiriendo que los proyectos cancelados simplemente no estaban cumpliendo las expectativas o no se ajustaban a su estrategia revisada. Piénsalo como sentar en el banquillo a un jugador estrella que no está rindiendo al nivel esperado.
El remake de Prince of Persia, anunciado originalmente en 2020, era particularmente esperado por los fans deseosos de ver la franquicia clásica volver a su antigua gloria. Su cancelación se siente como una oportunidad perdida, un pase caído en la zona de anotación. Los otros cinco títulos sin nombre, aunque menos destacados, siguen representando una importante inversión de tiempo y recursos que ahora se dará por perdida.
Los analistas de la industria están divididos sobre el impacto a largo plazo de estas decisiones. Algunos lo ven como una corrección de rumbo necesaria, una oportunidad para que Ubisoft se reagrupe y vuelva con más fuerza con una línea más centrada. Otros temen que señale problemas más profundos dentro de la empresa, una falta de visión creativa y una incapacidad para adaptarse a las tendencias cambiantes del mercado. "Es una jugada arriesgada", dijo Michael Pachter, analista de Wedbush Securities. "Están apostando fuerte por sus franquicias existentes, pero tienen que demostrar que aún pueden innovar y ofrecer experiencias nuevas".
El cierre de estudios, aunque no se detalla explícitamente en términos de ubicación o número, es otro golpe para la comunidad de jugadores, que se traduce en la pérdida de puestos de trabajo y una mayor incertidumbre. Es como si un equipo vendiera a sus jugadores clave, con la esperanza de reconstruirse para el futuro, pero arriesgándose a un declive del rendimiento a corto plazo.
El precio de las acciones de Ubisoft ha sufrido un revés en los últimos meses, lo que refleja la preocupación de los inversores por la salud financiera y las perspectivas de futuro de la empresa. El anuncio de la cancelación no hizo más que echar leña al fuego, haciendo que las acciones cayeran aún más. La empresa se encuentra ahora bajo una inmensa presión para ofrecer buenos resultados con sus próximos lanzamientos, incluyendo Assassin's Creed Mirage y Avatar: Frontiers of Pandora.
De cara al futuro, Ubisoft confía en sus franquicias establecidas y en su capacidad para aprovechar nuevas tecnologías como los juegos blockchain. Queda por ver si esta estrategia dará sus frutos. El mundo de los videojuegos es un panorama en constante evolución, y Ubisoft tendrá que ejecutar a la perfección para seguir en el juego. Los próximos trimestres serán cruciales para determinar si esta última sacudida es una jugada ganadora o una costosa pifia.
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