Según un informe inicial de la comisión de investigación ferroviaria CIAF, una fractura en un tramo recto de vía "se produjo antes del paso" de un tren de alta velocidad que descarriló el domingo pasado en España, causando la muerte de 45 personas. El tren, operado por la empresa privada Iryo, descarriló y sus vagones traseros cruzaron a la vía opuesta, chocando con un tren que venía en sentido contrario operado por la empresa estatal Renfe.
La colisión mortal se produjo aproximadamente a las 19:45 hora local (18:45 GMT), aproximadamente una hora después de que el tren de Iryo saliera de Málaga con destino a Madrid. Los tres últimos vagones del tren, los vagones seis a ocho, descarrilaron y chocaron con el tren de Renfe con destino a Huelva. Según el informe, "El vagón seis descarriló debido a una completa falta de continuidad en t". La investigación se ha centrado en un hueco de casi 40 cm (15 pulgadas) en la vía.
La CIAF también informó de que los vagones delanteros del tren de Iryo, que permanecieron en la vía, tenían "muescas" en sus ruedas. Además, se encontraron ranuras en las ruedas del tren de Iryo que ya había pasado por la vía antes del descarrilamiento. La comisión declaró que tres trenes anteriores que pasaron por la vía también tenían muescas similares.
El incidente plantea interrogantes sobre el mantenimiento de las vías y los protocolos de inspección. La investigación está en curso para determinar la causa exacta de la fractura y si se podrían haber tomado medidas preventivas. Las conclusiones serán cruciales para comprender la secuencia de acontecimientos que condujeron al descarrilamiento y para aplicar mejoras de seguridad que eviten futuros accidentes.
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