La líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue captada en un video filtrado detallando la lucha del régimen para controlar su mensaje en medio de la presión de EE. UU., revelando un juego de alto riesgo de supervivencia política que se desarrolla en la era digital. El video, que surgió a última hora del martes, muestra a Rodríguez dirigiéndose a un grupo de influencers progubernamentales, afirmando que después de la captura de Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses, ella y otros miembros del gabinete recibieron un ultimátum escalofriante: cumplir con las demandas de Washington o enfrentar la ejecución.
Rodríguez, quien asumió el poder después del ataque estadounidense y desde entonces ha recibido elogios de Donald Trump por su cooperación, admitió en la grabación que su cumplimiento fue impulsado por constantes amenazas y chantajes. La grabación, según informes, tomada durante una reunión a puerta cerrada, fue filtrada por una fuente anónima dentro del gobierno venezolano, lo que desató una tormenta de controversia y planteó serias preguntas sobre la legitimidad del liderazgo de Rodríguez.
El incidente destaca el intenso ambiente de olla a presión dentro del gobierno venezolano y los extremos a los que el régimen está dispuesto a llegar para mantener su control sobre el poder. Según expertos de la industria, el uso de influencers para difundir narrativas progubernamentales es una táctica común empleada por regímenes autoritarios para eludir los canales de medios tradicionales y moldear directamente la opinión pública. "Se trata de controlar la narrativa", dijo la Dra. Elena Ramírez, profesora de comunicación política en la Universidad Central de Venezuela. "En la era de las redes sociales, los influencers se han convertido en actores clave en la guerra de la información".
El impacto cultural del video filtrado ya se está sintiendo en toda Venezuela, con muchos ciudadanos expresando indignación e incredulidad ante las revelaciones. El video se ha vuelto viral, provocando acalorados debates en las plataformas de redes sociales y alimentando el sentimiento antigubernamental. Los líderes de la oposición han aprovechado la filtración como una prueba más de la corrupción e ilegitimidad del régimen, pidiendo la renuncia inmediata de Rodríguez y elecciones libres y justas.
El Departamento de Estado de EE. UU. se negó a comentar directamente sobre el video filtrado, pero reiteró su compromiso de apoyar al pueblo venezolano en su búsqueda de la democracia. "Continuamos monitoreando de cerca la situación en Venezuela", dijo un portavoz del Departamento de Estado. "Nuestro enfoque sigue siendo promover una transición pacífica y democrática".
El estado actual de la situación sigue siendo fluido, con protestas que estallan en varias ciudades importantes de Venezuela. Los próximos acontecimientos probablemente dependerán de cómo responda Rodríguez a la creciente presión y de si la comunidad internacional toma más medidas para abordar la crisis. La filtración sin duda ha asestado un golpe significativo a la credibilidad del régimen y ha desestabilizado aún más un panorama político ya frágil.
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