Groenlandia alberga vastas reservas de minerales de tierras raras, potencialmente suficientes para abastecer la demanda mundial durante los próximos 115 años, lo que plantea tanto oportunidades económicas como preocupaciones ambientales, según un informe de Al Jazeera de 2021. La perspectiva de operaciones mineras a gran escala en el sur de Groenlandia, defendida específicamente por figuras como el expresidente Donald Trump, ha encendido el debate entre los residentes que temen la posible perturbación de sus medios de vida tradicionales.
Los elementos de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés) son un conjunto de 17 elementos metálicos cruciales para la fabricación de una amplia gama de tecnologías modernas. Estos incluyen teléfonos inteligentes, turbinas eólicas, baterías de vehículos eléctricos y sistemas de defensa. La creciente demanda mundial de estas tecnologías ha convertido el acceso a los REE en una prioridad estratégica para muchas naciones. El neodimio y el praseodimio, utilizados en imanes permanentes para motores eléctricos y generadores de turbinas eólicas, se encuentran entre los REE más solicitados. El disprosio y el terbio, también utilizados en imanes, son críticos para aplicaciones de alta temperatura.
La región sur de Groenlandia es particularmente rica en estos minerales. Sin embargo, extraerlos es un proceso complejo. Por lo general, implica la minería a cielo abierto, que puede tener importantes impactos ambientales, incluida la destrucción del hábitat y la contaminación del agua. El proceso de refinación también requiere el uso de productos químicos que pueden representar riesgos tanto para el medio ambiente como para la salud humana si no se gestionan adecuadamente.
Nick Clark de Al Jazeera visitó el sur de Groenlandia, rico en minerales, en 2021 y documentó las preocupaciones de las comunidades locales. A muchos residentes les preocupa que la minería a gran escala afecte negativamente sus formas de vida tradicionales, que dependen en gran medida de la pesca y el pastoreo de renos. Temen que la contaminación de las operaciones mineras pueda contaminar los caladeros y las tierras de pastoreo, amenazando su estabilidad económica y su patrimonio cultural.
Si bien los posibles beneficios económicos de la minería son innegables, los costos ambientales y sociales son una gran preocupación. Los defensores de la minería argumentan que podría generar empleos e ingresos muy necesarios para Groenlandia, ayudando a diversificar su economía y reducir su dependencia de la ayuda extranjera. También señalan la importancia de asegurar un suministro confiable de REE para la transición a la energía verde.
El gobierno de Groenlandia se enfrenta al desafío de equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental y la preservación de las culturas locales. Es probable que cualquier proyecto minero futuro esté sujeto a estrictas regulaciones ambientales y requiera amplias consultas con las comunidades locales para garantizar que se aborden sus preocupaciones. El debate sobre la minería de tierras raras en Groenlandia destaca las complejas concesiones involucradas en la explotación de los recursos naturales de una manera sostenible y responsable.
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