Un ciberataque fallido dirigido a la red eléctrica de Polonia a finales de diciembre fue atribuido a hackers del gobierno ruso por la firma de ciberseguridad ESET, que investigó el incidente. El ataque, que ocurrió el 29 y 30 de diciembre, tuvo como objetivo dos plantas de calor y energía e intentó interrumpir los enlaces de comunicación entre las instalaciones renovables y los operadores de distribución de energía, según el Ministro de Energía polaco, Milosz Motyka.
Motyka describió el incidente como el ataque más significativo a la infraestructura energética de Polonia en los últimos años, y el gobierno polaco culpó a Moscú. Informes de medios locales indicaron que los ataques tenían el potencial de cortar el suministro de calefacción y energía a al menos 500.000 hogares en todo el país.
ESET informó el viernes que había obtenido una copia del malware destructivo utilizado en el ataque, al que denominó DynoWiper. Este tipo de malware, conocido como malware de borrado, está diseñado para destruir permanentemente los datos de los ordenadores, dejándolos inoperables. ESET evaluó con una confianza media que el malware fue desplegado por Sandworm, un grupo de hackers que se cree que es una unidad dentro de la agencia de inteligencia militar rusa, el GRU. Sandworm ha sido vinculado a ciberataques anteriores dirigidos a la infraestructura energética.
El gobierno polaco aún no ha publicado detalles específicos sobre su respuesta al intento de ciberataque. Sin embargo, los funcionarios han declarado que están tomando medidas para reforzar las defensas de ciberseguridad del país y proteger la infraestructura crítica. El incidente pone de relieve la continua preocupación por la vulnerabilidad de las redes energéticas a los ciberataques y el potencial de los actores patrocinados por el Estado para interrumpir los servicios esenciales.
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