El estudio de $1.6 millones, financiado bajo la supervisión de Robert F Kennedy Jr., un conocido escéptico de las vacunas y el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE. UU., provocó indignación debido a su metodología. Los críticos argumentaron que retener las vacunas contra la hepatitis B a los recién nacidos en una región con una alta prevalencia de la enfermedad planteaba serias cuestiones éticas.
La hepatitis B es una infección viral que ataca el hígado y puede causar enfermedades tanto agudas como crónicas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un importante problema de salud mundial, particularmente en África, donde las tasas de infección crónica son significativamente más altas que en otras partes del mundo. La vacunación es un método seguro y eficaz para prevenir la infección por hepatitis B, especialmente cuando se administra poco después del nacimiento.
La premisa del estudio era investigar programas de vacunación alternativos, pero la decisión de retener el protocolo de vacunación estándar de un grupo de control generó una oposición sustancial por parte de expertos en salud pública y grupos de defensa. Argumentaron que cualquier beneficio potencial del estudio no superaba el riesgo de exponer a los recién nacidos a una infección prevenible.
"Es importante que el CDC de África tenga evidencia que pueda traducirse en políticas, pero esto debe hacerse dentro de la norma", declaró Boum, enfatizando la importancia de las consideraciones éticas en la investigación.
La cancelación del estudio plantea interrogantes sobre la supervisión y los procesos de revisión ética de los proyectos de investigación internacionales, en particular aquellos financiados por entidades con sesgos conocidos contra las intervenciones médicas establecidas. También destaca el debate en curso sobre la vacilación ante las vacunas y su impacto potencial en las iniciativas de salud pública. Se espera ahora que el CDC de África revise sus protocolos para aprobar y supervisar proyectos de investigación para garantizar el cumplimiento de los más altos estándares éticos. El futuro de los esfuerzos de prevención de la hepatitis B en Guinea-Bissau sigue centrado en garantizar un acceso generalizado a las estrategias de vacunación existentes y probadas.
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