Una ciudadana iraní, identificada solo como A. por razones de seguridad, compartió sus experiencias participando en las recientes protestas dentro de Irán, después de haber salido del país recientemente. En una conversación con Scott Simon de NPR en Weekend Edition Saturday, A. detalló las motivaciones y los riesgos asociados con las manifestaciones.
A. explicó que las protestas surgieron de una culminación de dificultades económicas, restricciones sociales y un deseo de mayor libertad política. Describió su participación en varios días de protestas, destacando el coraje y la determinación de sus compatriotas iraníes a pesar de las posibles consecuencias. "La gente está cansada", afirmó A., enfatizando el descontento generalizado con el régimen actual. Señaló que muchos manifestantes son jóvenes, frustrados por las limitadas oportunidades y los estrictos controles sociales.
Las protestas en Irán, aunque no son nuevas, han cobrado un nuevo impulso en los últimos años, impulsadas por factores como el aumento de la inflación y el desempleo, junto con la represión gubernamental de la disidencia. El gobierno iraní ha respondido históricamente a las protestas con fuerza, incluyendo arrestos, cierres de internet y restricciones a la libertad de reunión. Esta supresión dificulta la evaluación precisa de la escala y el impacto de las protestas, ya que la información independiente está severamente limitada.
El uso de la inteligencia artificial (IA) juega un papel tanto en los esfuerzos de vigilancia del gobierno como en los intentos de los manifestantes de organizarse y difundir información. Según informes de organizaciones de derechos humanos, el gobierno iraní supuestamente utiliza tecnología de reconocimiento facial impulsada por IA para identificar y rastrear a los manifestantes. Por el contrario, los manifestantes utilizan cada vez más aplicaciones de mensajería encriptada y VPN, algunas de las cuales aprovechan la IA para mejorar la seguridad y eludir la censura, para comunicarse y compartir información con el mundo exterior. Estas herramientas impulsadas por la IA pueden analizar el tráfico de la red para identificar y eludir los intentos de censura, proporcionando un salvavidas crucial para los activistas.
La situación en Irán sigue siendo volátil. Si bien A. ha abandonado el país, muchos otros continúan arriesgando su seguridad para expresar su disidencia. El futuro de las protestas y su impacto potencial en el gobierno iraní son inciertos. Las organizaciones internacionales continúan monitoreando la situación, pidiendo al gobierno iraní que respete los derechos de sus ciudadanos a la reunión pacífica y la libertad de expresión. La lucha en curso destaca la compleja interacción entre la tecnología, el activismo político y el control gubernamental en el siglo XXI.
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