El presidente Donald Trump indicó que podría excluir a Exxon Mobil de futuras inversiones en Venezuela, citando la evaluación del CEO Darren Woods de que el país es actualmente "inviable para la inversión". La declaración de Trump, hecha a los periodistas el domingo, siguió a los comentarios de Woods en un evento de la Casa Blanca a principios de este mes.
El desacuerdo destaca un conflicto fundamental entre la política energética de la administración Trump y las estrategias financieras de las principales compañías petroleras estadounidenses. Trump ha declarado repetidamente su deseo de que las compañías petroleras estadounidenses inviertan $100 mil millones en Venezuela tras la destitución del presidente Nicolás Maduro, con el objetivo de impulsar la producción de petróleo del país y estabilizar los precios mundiales del petróleo. Sin embargo, los ejecutivos petroleros están priorizando el retorno a los accionistas y la mitigación de riesgos en un entorno de sobreoferta.
Vicki Hollub, la directora ejecutiva de Occidental Petroleum, se hizo eco de este sentimiento y declaró: "No vamos a introducir agresivamente muchos barriles adicionales en un mercado con exceso de oferta". Este enfoque cauteloso refleja la estrategia más amplia de la industria de economizar en la inversión y recompensar a los accionistas a través de dividendos y recompra de acciones.
El actual estancamiento deja incierto el futuro de la inversión petrolera estadounidense en Venezuela. Trump se enfrenta al desafío de incentivar la inversión o potencialmente penalizar a las empresas por su reticencia. Las prioridades conflictivas de la administración y la industria petrolera finalmente darán forma al resultado. La situación se desarrolla en un contexto de fluctuación de los precios del petróleo y un mercado global que lidia con el exceso de oferta, lo que hace que las decisiones de inversión sean particularmente delicadas para las principales compañías petroleras.
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